Reconocido por sus papeles icónicos en La ley del deseo y Matador, Poncela dejó una huella imborrable en el cine español y argentino tras más de 30 años de carrera.
Reconocido por sus papeles icónicos en La ley del deseo y Matador, Poncela dejó una huella imborrable en el cine español y argentino tras más de 30 años de carrera.

El mundo del cine y del teatro español despide a uno de sus grandes referentes: Eusebio Poncela, quien falleció este miércoles a los 79 años en El Escorial, Madrid. Su legado artístico atraviesa más de cinco décadas de intensa actividad y producciones emblemáticas que marcaron varias generaciones.
Nació el 15 de septiembre de 1945 en Vallecas, un barrio popular de Madrid, en un contexto social convulso y marcado por la posguerra. Desde niño mostró una inclinación hacia las artes, participando en funciones escolares y prácticamente escapándose de casa para asistir al teatro y al gimnasio, donde también practicaba yoga. Se formó en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid y debutó en el teatro con obras como Mariana Pineda y Romeo y Julieta.
Su carrera combinó cine, televisión y teatro, ampliando sus registros con papeles que iban desde dramas rurales —como en la serie exitosa Los gozos y las sombras— hasta personajes complejos en el cine de autor. Fue un actor con un sello personal inconfundible, reconocido por su profundidad y entrega.
Poncela alcanzó fama internacional al protagonizar, bajo la dirección de Pedro Almodóvar, Matador y La ley del deseo, películas que desafiaron patrones sociales y marcaron un antes y un después en el cine español. En La ley del deseo, interpretó al director de cine Pablo Quintero, en una historia que abordaba temas de sexualidad con una crudeza inusual para la época.

Su carrera también estuvo ligada al cine argentino, país al que viajó varias veces y donde consolidó sólidas amistades, entre ellas con Cecilia Roth, con quien compartió roles y momentos personales. Fue elegido por Adolfo Aristarain para protagonizar Martín (Hache), filme que lo colocó en un lugar destacado en la cinematografía de ambos países.
Además de su trayectoria artística, Eusebio Poncela enfrentó una dura batalla personal contra la adicción a la heroína. Sin embargo, su fortaleza y determinación le permitieron superar la dependencia en un proceso que él mismo definió con humor y orgullo, refiriéndose a sí mismo como un “genio absoluto de la supervivencia”. Esta experiencia añadió a su biografía un matiz de humanidad y resiliencia que complementó su imagen pública y aportó profundidad a su trabajo.
Sus papeles más recientes incluyeron participaciones en series como Matices, donde interpretaba a un psiquiatra, y en la película autobiográfica de Almodóvar Dolor y gloria, donde su interpretación fue ampliamente elogiada.
Eusebio Poncela deja un legado insoslayable en la cultura española y latinoamericana, un actor que no solo brilló por su talento sino también por su capacidad para enfrentar adversidades y mantenerse fiel a un arte que definió como su vida.
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