En una entrevista con El Destape Radio, Kicillof afirmó con contundencia: “Milei no me llama porque no se atreve a hacerlo. Él mismo se falta el respeto como presidente haciendo las cosas que hace. Que me llame, yo voy a tratarlo con respeto. Es necesario y urgente; es presidente de la Argentina, no es tuitero ni economista, que se haga cargo de ese lugar”. Estas declaraciones evidencian la tensión política entre el oficialismo y la principal fuerza opositora dentro de la provincia más poblada y estratégica del país.
Además, Kicillof dejó en claro que, a pesar de las diferencias, mantendrá un compromiso con la responsabilidad institucional. “Lo cortés no quita lo valiente; tenemos una responsabilidad institucional. Milei será un irresponsable como es, pero yo no, y tengo que hablar con él”, remarcó.
El gobernador destacó que, a pesar del silencio presidencial, en el grupo de Whatsapp de gobernadores existen intercambios y acuerdos sobre políticas conjuntas, subrayando la importancia de la cooperación entre las provincias y el Ejecutivo nacional. En este sentido, mencionó la firma de varios documentos en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) que buscan impulsar el desarrollo federal.
Kicillof interpretó los resultados electorales como un “verdadero castigo” al Gobierno nacional, señalando que su provincia, que es un polo productivo e industrial, le brindó un apoyo claro al peronismo. “El pueblo de la provincia de Buenos Aires puso en valor lo que había dicho en 2023; la campaña ahí era los derechos. Y fueron los derechos”, afirmó.
Finalmente, el gobernador consideró que el contundente triunfo de Fuerza Patria, el frente peronista, es un reconocimiento social a la gestión bonaerense y un desafío para la oposición nacional. “Este triunfo también es darle al peronismo un lugar de reconocimiento y acompañamiento en la sociedad después de lo que nos pasó con Alberto. Es mostrar que hay otro camino”, concluyó.
Este escenario político tenso marca un cambio de roles y da señales claras de la necesidad de una estrategia nueva en la relación entre el Poder Ejecutivo y las provincias, con Axel Kicillof posicionándose como uno de los líderes clave para las próximas elecciones presidenciales.