La Ciudad de Buenos Aires dio un paso decisivo en la lucha contra el bullying con la presentación del Protocolo Integral para la Prevención, Detección, Intervención y Seguimiento de Situaciones de Bullying o Acoso Escolar entre Pares. Este documento, aprobado mediante la Resolución N.º 1473/MEDGC/25 por el Ministerio de Educación, marca un hito en la política educativa al establecer un marco normativo claro y unificado para abordar estas problemáticas en todos los establecimientos educativos de gestión estatal y privada.
El protocolo define el bullying como una violencia intencional y sostenida en el tiempo que se ejerce en una relación asimétrica de poder entre estudiantes, abarcando manifestaciones físicas, verbales, psicológicas, sociales y digitales. La nueva guía propone un abordaje integral que comienza por la creación de espacios seguros para la escucha individual y colectiva, gestionados por docentes o acompañantes de trayectoria, donde los estudiantes puedan expresar sus preocupaciones y ser acompañados.
Asimismo, cada escuela estará obligada a desarrollar planes personalizados de acompañamiento, tanto para víctimas como para agresores, con el fin de prevenir futuras situaciones de acoso. El protocolo instituye la conformación de Consejos Escolares de Convivencia y la elaboración de acuerdos de convivencia en cada institución y aula, así como la organización de jornadas de reflexión y campañas de sensibilización, que buscan reforzar el compromiso comunitario y la corresponsabilidad en la promoción de un ambiente escolar seguro y respetuoso.
Un aspecto clave del protocolo es la involucración activa de las familias, destacando la importancia de su participación en la prevención, la detección temprana y el acompañamiento emocional. Se establece, además, la obligatoriedad de la firma de acuerdos de convivencia por parte de los padres, y la realización de reuniones periódicas para fortalecer la comunicación y la cooperación con la escuela.
Respecto al ciberbullying, la guía incorpora orientaciones específicas para intervenir frente a casos de violencia digital que afectan la convivencia escolar, contemplando la asesoría a familias y la articulación con organismos especializados, como la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas de la Ciudad.
El protocolo también detalla un procedimiento escalonado para la intervención ante casos detectados, que incluye diálogos con las partes involucradas, advertencias formales, acciones reparatorias o sanciones y la convocatoria a equipamientos técnicos y organismos externos especializados cuando la gravedad del caso así lo requiera. Cada acción debe ser registrada oficialmente por la institución educativa, garantizando la trazabilidad de las medidas adoptadas.
Mercedes Miguel, ministra de Educación de la Ciudad, subrayó durante la presentación que “la escuela tiene un rol fundamental en la construcción de vínculos saludables y en la formación ciudadana”, destacando que el protocolo es una herramienta esencial para asegurar que cada estudiante se sienta cuidado y respaldado.
Con esta iniciativa, la Ciudad de Buenos Aires avanza en el compromiso de garantizar entornos escolares libres de violencia, promoviendo la formación integral y el bienestar socioemocional de los alumnos, y construyendo comunidades educativas más inclusivas, respetuosas y seguras.