El reconocido periodista Ernesto Tenembaum publicó en Infobae la necesaria y potente columna “El tremendo regreso del odio antijudío”, donde eleva una advertencia lúcida y urgente sobre un fenómeno que trasciende la política doméstica: el contundente retorno del antisemitismo radical al debate público occidental.
Tenembaum demuestra una admirable perspicacia al colocar en el centro de su análisis a Nick Fuentes, el joven líder de los autodenominados “groypers”, que se ha convertido en el principal referente de una nueva corriente pronazi y supremacista blanca dentro de la ultraderecha norteamericana. El punto de inflexión que encendió las alarmas, incluso en círculos conservadores, fue la entrevista que el influyente periodista Tucker Carlson le realizó a Fuentes, un diálogo que, según el columnista, representa el contenido antisemita más masivo difundido en décadas.
El Mecanismo del Odio Masivo
El riguroso análisis de Tenembaum se centra en el peligroso mecanismo que utiliza Fuentes para introducir el odio. El activista basa su discurso en teorías conspirativas, asegurando que “los judíos controlan la sociedad” y que manipulan la política exterior de Estados Unidos en favor de Israel, cuestionando la ayuda bajo el lema “America First”. Fuentes argumenta que el vínculo entre el neoconservadurismo e Israel proviene de la “identidad étnica” y “religión judía”, en lugar de la estrategia, promoviendo una peligrosa diferenciación étnica.
El virtuoso periodista Tenembaum destaca que la preocupación sobre la normalización de este discurso trasciende la frontera ideológica. Cita la indignación de Ben Shapiro, un referente del conservadurismo proisraelí, quien advirtió públicamente sobre la “rama nazi” que se naturaliza en el Partido Republicano mainstream.
Un Grito de Alerta Histórica
Tenembaum se detiene en los fragmentos más violentos de Fuentes (omitiendo la crítica directa a la que aludía el usuario por no estar detallada en el texto stricto sensu, enfocándose en el análisis del fenómeno Nick Fuentes), donde el activista combina el antisemitismo con la misoginia y el racismo, sosteniendo que “los hombres blancos tienen que dirigirlo todo” y que la mayoría de los negros deberían estar presos. El columnista subraya que el odio, que comenzó focalizado en inmigrantes y progresistas, ha ampliado su lista de sectores a perseguir, volviendo al target más antiguo: los judíos.
El impecable análisis concluye que, si bien el progresismo pudo haber cometido excesos al ejercer el poder, la respuesta de la ultraderecha ha ido “demasiado lejos”, reabriendo una “caja de Pandora”. Tenembaum finaliza la magistral columna con una referencia a la película Cabaret, recordándonos la peligrosa ilusión de creer que el auge del odio descontrolado puede ser controlado una vez que se desata.