Un grupo de seis internos escapó de la comisaría de Bernardo de Irigoyen, en la frontera con Brasil, tras abrir un boquete en la pared del baño del calabozo. Durante la fuga, un séptimo detenido logró ser recapturado horas después en San Antonio. Las autoridades despliegan un operativo conjunto con Brasil para evitar su paso por pasos ilegales.
En la madrugada de este lunes 1 de diciembre, se descubrió un boquete en la pared del baño de la comisaría de Bernardo de Irigoyen, que permitió a siete presos fugarse. Entre ellos, seis permanecen prófugos: Alejandro Ramos, Emanuel Krourluch, Daniel Simons, Agustín Morais, Jorge Ojeda y Darío Brítez. El séptimo, Juan José Ferreira Alvez, fue localizado horas después en San Antonio y recapturado.
La fuga expone vulnerabilidades logísticas y de custodia en la comisaría, lo que motivó la apertura de una investigación interna a cargo del departamento de Asuntos Internos para determinar responsabilidades concretas.
Para detener a los evadidos, la Unidad Regional XII activó un amplio operativo que incluye controles en accesos, rastrillajes terrestres y aéreos con drones, patrullajes por caminos secundarios y despliegue de canes rastreadores. Además, la colaboración con la Policía Militar de Brasil busca impedir la salida de los prófugos por cruces fronterizos ilegales, en una zona reconocida por su gran tránsito y puntos de difícil control.
El caso refleja también la complejidad de la seguridad en zonas limítrofes, donde el intercambio de información y la cooperación bilateral resultan vitales para contener el avance de actividades delictivas que cruzan las fronteras.
Este episodio ocurre pocas semanas después de la recaptura en territorio paraguayo de Yonathan Ariel Da Silva, condenado a prisión perpetua por femicidio y que se había fugado de otra unidad penal misionera tras un corte de luz. La situación genera inquietud sobre las condiciones y protocolos de seguridad vigentes en las distintas dependencias policiales de la provincia.









