Pacto de Mayo a medias: Adorni envía la reforma laboral al Congreso

El Consejo de Mayo concluyó su trabajo anual y presentó un informe a Casa Rosada. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmó el envío inminente al Congreso de proyectos clave, como la reforma laboral y la ley de explotación de recursos naturales, dejando los puntos más sensibles para 2026.

Manuel Adorni / Foto: NA

El Consejo de Mayo, el órgano creado para transformar en legislación los diez puntos de acuerdo propuestos para el Pacto de Mayo, concluyó este martes su ciclo anual en Casa Rosada. La reunión, coordinada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sirvió para ultimar el informe final que será girado al Congreso Nacional, marcando la hoja de ruta legislativa del Poder Ejecutivo. La principal novedad fue la confirmación del envío de las iniciativas al Parlamento, dividiendo la agenda en dos frentes: un paquete de reformas estructurales para las sesiones extraordinarias, y los temas políticamente más complejos, postergados para el período legislativo de 2026.

La urgencia del Gobierno se centra en destrabar la reforma laboral y la legislación sobre recursos naturales. Adorni anunció que la reforma laboral, considerada vital para el modelo económico del Ejecutivo, será una de las primeras en ingresar, buscando su sanción durante las sesiones extraordinarias que inician en diciembre. Este proyecto, que reescribe parte de la Ley de Contrato de Trabajo, es crucial para el oficialismo. Paralelamente, también se enviarán iniciativas relacionadas con la explotación de los recursos naturales, que incluyen normativas sobre minería, petróleo y energía, buscando desbloquear inversiones estratégicas en el corto plazo.

La principal contradicción del informe reside en la falta de tratamiento de dos de los diez puntos originales. Adorni explicó que la coparticipación federal no pudo ser abordada porque requiere la presencia de “todos los gobernadores”, algo que el Consejo, a pesar de sus reuniones mensuales desde junio, no logró asegurar en su mesa de diálogo. De igual manera, la reforma previsional quedó pendiente bajo el argumento de que requiere “modificaciones previas en el esquema laboral”. Este aplazamiento refleja las profundas resistencias políticas que los temas de sensibilidad fiscal y social encuentran en el ámbito federal, obligando al Ejecutivo a dosificar la ambición original del Pacto.

El Consejo, que se reunió en el Salón de los Escudos del Ministerio del Interior, sirvió formalmente como un filtro técnico y político para la agenda gubernamental. Sin embargo, el hecho de que solo ocho de los diez puntos hayan podido ser trabajados subraya la dificultad del Gobierno para obtener consensos plenos sobre los ejes de su reforma estructural. La decisión de enviar proyectos clave, pero demorar aquellos que tocan la fibra del poder provincial (coparticipación) o del gasto social (previsional), muestra una estrategia pragmática que busca priorizar la inversión antes que el acuerdo político profundo.

Con el envío de estos proyectos, el Congreso de la Nación se enfrentará al desafío de debatir en tiempo récord la profundidad de las transformaciones que el Poder Ejecutivo intenta imponer. El informe final del Consejo de Mayo, más que un documento de consenso, se consolida como una declaración de intenciones que presiona al Parlamento a definir rápidamente su posición sobre el modelo laboral y de recursos naturales del país.

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