El próximo Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), previsto para 2028, dividió a las dos principales instituciones que promueven el idioma. Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, criticó públicamente a Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española (RAE), por lo que consideró una imposición unilateral de Panamá como sede.
Según García Montero, la elección de la sede corresponde tradicionalmente al Instituto Cervantes, proceso vigente desde hace 37 años. Aseguró que la institución se enteró de la designación “porque otras academias lo comentaron” y no a través de canales oficiales, lo que calificó como una falta de respeto que afecta la imagen del Instituto como entidad estatal.
En contraste, desde la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) afirman que la decisión fue adoptada por unanimidad durante el CILE celebrado en Arequipa (Perú) este año.
Esta postura fue confirmada por el director de la Academia panameña, Jorge Eduardo Ritter, que describió el proceso como un acuerdo colectivo y transparente, y rechazó que se tratara de una imposición individual.
El Instituto Cervantes, en un comunicado, acusó a la RAE de vulnerar las “Directrices Básicas para la Organización de los Congresos de la Lengua Española” firmadas en 2014, en las cuales se establece que los países aspirantes deben presentar una candidatura oficial a los gobiernos y a las instituciones organizadoras. Para el Cervantes, la elección sin previa comunicación rompe la tradición de colaboración institucional y afecta las relaciones culturales, especialmente con Panamá.
Este desencuentro se evidenció en la ausencia del director de la RAE y otros representantes de ASALE en la reciente reunión del Patronato del Cervantes, presidida por los Reyes en el Palacio de Aranjuez. Fuentes de la RAE interpretaron esta inasistencia como una expresión de malestar por la conducta del director del Cervantes.