Tensión en Quilmes: graves disturbios entre la policía y “trapitos” por una nueva ordenanza

El conflicto se desató tras el intento de las fuerzas de seguridad de desalojar a cuidadores de autos que se oponen a la regulación del estacionamiento. Hubo piedrazos, gases lacrimógenos y varios detenidos en las inmediaciones del centro comercial.

La ciudad de Quilmes fue escenario de violentos enfrentamientos entre efectivos de la policía y grupos de cuidadores de coches, conocidos como “trapitos”, en el marco de la implementación de una nueva ordenanza municipal que busca regular y limitar la actividad en las zonas de mayor afluencia. Los disturbios comenzaron cuando personal policial y de fiscalización intentó despejar las cuadras adyacentes al centro comercial y la zona gastronómica, cumpliendo con la normativa que establece un registro oficial y zonas de exclusión. La resistencia de los trabajadores informales escaló rápidamente hacia un enfrentamiento físico que incluyó el uso de proyectiles por parte de los manifestantes y la respuesta con postas de estruendo y gases por parte de las fuerzas de seguridad.

El eje del conflicto es la reciente normativa aprobada por el Concejo Deliberante, la cual prohíbe la presencia de personas que exijan dinero de forma coactiva por el cuidado de vehículos y propone un sistema de estacionamiento medido administrado por la comuna. Desde el municipio sostienen que la medida responde a reiteradas denuncias de vecinos por extorsiones y agresiones. Por el contrario, los grupos de cuidadores denuncian que la ordenanza los deja sin su única fuente de ingresos y exigen ser integrados al nuevo sistema formal como cooperativas o personal de control, algo que hasta el momento no ha sido contemplado de manera integral por las autoridades locales.

Durante la jornada, el tránsito en el centro de Quilmes se vio totalmente interrumpido, lo que generó un caos vehicular y el cierre preventivo de numerosos locales comerciales por temor a saqueos o daños edilicios. Fuentes policiales confirmaron la detención de al menos seis personas bajo los cargos de resistencia a la autoridad y daños a la propiedad pública. Además, varios efectivos resultaron con heridas leves producto de los piedrazos. El clima de hostilidad se mantuvo hasta avanzada la tarde, con patrullajes preventivos en las esquinas más críticas para evitar que los cuidadores volvieran a ocupar sus puestos habituales.

Este episodio en Quilmes se suma a una tendencia de otros distritos del conurbano que intentan abordar la problemática de la informalidad en el espacio público mediante la vía legislativa y el control policial. El desafío para la administración local radica en la sostenibilidad de la medida: mientras los vecinos reclaman mayor seguridad y libertad para estacionar, los sectores más vulnerables advierten que la persecución de la actividad, sin una alternativa laboral clara, solo trasladará el conflicto a otros barrios. La tensión en las calles de Quilmes permanece latente mientras se espera una mesa de diálogo que parece difícil de concretar en medio del escenario de confrontación actual.

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