La Nochebuena de 2025 tendrá para Cristina Fernández de Kirchner un escenario atípico: una habitación individual en el Sanatorio Otamendi. Tras haber sido intervenida quirúrgicamente el pasado sábado mediante una cirugía laparoscópica, la dirigente se recupera de un cuadro que resultó más complejo de lo previsto inicialmente. La detección de una peritonitis localizada obligó a los facultativos a implementar un protocolo de cuidados intensivos que incluye drenaje peritoneal y un tratamiento farmacológico riguroso que no permite, por el momento, el regreso a su domicilio.
El último parte médico, firmado por la dirección del centro asistencial, aporta tranquilidad a su entorno pero mantiene la cautela clínica. “La paciente continúa su evolución del cuadro de apendicitis aguda con peritonitis localizada, bajo tratamiento antibiótico endovenoso y con drenaje peritoneal”, reza el documento oficial. Los indicadores son positivos: la ausencia de fiebre y la estabilidad de los parámetros vitales sugieren que el foco infeccioso ha sido controlado, aunque el riesgo inherente a este tipo de patologías exige una observación de al menos cinco a siete días.
Esta internación tiene, además, un componente extra institucional. Se trata de la primera vez que la exmandataria abandona su residencia de la calle San José 1111 desde que se hiciera efectiva su condena en la causa Vialidad. El traslado al nosocomio requirió una autorización judicial expresa, lo que añade una capa de tensión logística a su estado de salud. En las afueras del sanatorio, sobre la calle Azcuénaga, la liturgia kirchnerista se mantiene intacta: decenas de militantes sostienen una vigilia con banderas y pancartas, transformando la vereda en un altar de apoyo político en plena víspera navideña.
En el plano de los afectos, la exvicepresidenta se encuentra acompañada por su círculo más íntimo. Se confirmó la presencia de su hijo, el diputado Máximo Kirchner, mientras que el régimen de visitas ha sido estrictamente regulado por la institución. A diferencia de otras ocasiones, el sanatorio ha modificado el protocolo de ingresos, exigiendo justificación detallada incluso para sus abogados y colaboradores más cercanos, con el fin de garantizar el reposo absoluto que demanda el postoperatorio.
La salud de la referente más importante de la oposición vuelve a centralizar la agenda pública en un momento de alta sensibilidad social. La expectativa está puesta en el próximo lunes, fecha tentativa en la que, de no mediar complicaciones, podría recibir el alta definitiva para continuar la recuperación en su hogar, dejando atrás una de las Navidades más solitarias y medicalizadas de su trayectoria pública.