La biotecnología se posicionó en los últimos años como el eje central para la prevención de crisis sanitarias y la detección temprana de patógenos. No obstante, en Argentina, este avance científico enfrenta obstáculos estructurales que exceden lo académico.
Un estudio publicado en la revista Nature Biotechnology reveló que el país posee los sobrecostos más altos de América Latina para adquirir materiales biológicos, con recargos que alcanzan el 152% respecto a los valores de Estados Unidos.
El informe, desarrollado por las investigadoras del Conicet, Lilia Stubrin y Gabriela Bortz, junto al BID, expuso una “barrera silenciosa”. Según las autoras, la dificultad para obtener insumos a precios razonables y en tiempos previsibles condiciona la competitividad de la ciencia local. Mientras en países desarrollados los laboratorios operan con entregas inmediatas, en el ámbito nacional los plazos pueden superar los 60 días.
El director de la carrera de Ingeniería en Biotecnología del ITBA, Fernando Baidanoff, destacó que la vacunación y la vigilancia epidemiológica son herramientas críticas para mitigar saltos zoonóticos y nuevas variantes virales.
Para el especialista, la capacidad de respuesta rápida es el aprendizaje principal que dejó la pandemia. Sin embargo, los datos del Conicet indicaron que la inestabilidad macroeconómica y la volatilidad cambiaria obligan a los investigadores a pagar por adelantado o a sobredimensionar sus inventarios por temor al desabastecimiento.