La provincia de Córdoba ha decidido tomar una postura firme frente a la caída en las tasas de inmunización. Ante el preocupante descenso en la cobertura de vacunas clave del Calendario Nacional, las autoridades sanitarias y legislativas avanzan en un proyecto que establece multas y sanciones administrativas para los padres o tutores que no cumplan con la vacunación obligatoria de los menores a su cargo. La medida, que ha generado un intenso debate sobre la autonomía familiar y la salud pública, busca revertir una tendencia que pone en riesgo los logros sanitarios de las últimas décadas.
El fundamento del proyecto reside en el concepto de responsabilidad social. Según los especialistas del Ministerio de Salud provincial, la decisión de no vacunar no afecta solo al individuo, sino que debilita el “efecto rebaño”, dejando vulnerables a personas que por motivos médicos reales no pueden recibir las dosis. La transparencia de los datos epidemiológicos indica que el rebrote de enfermedades como el sarampión o la coqueluche en diversas partes del mundo está directamente relacionado con la proliferación de movimientos que cuestionan la eficacia de las vacunas sin sustento científico.
El esquema de sanciones contempla, en una primera instancia, un sistema de notificaciones y apercibimientos. Los centros de salud y las escuelas trabajarán de manera articulada para detectar los esquemas incompletos. Si tras las advertencias los responsables mantienen su negativa, se procederá a la aplicación de multas económicas cuya graduación dependerá de la gravedad del incumplimiento y la reincidencia. Además, se analiza la posibilidad de restringir ciertos trámites administrativos o el acceso a beneficios provinciales para quienes no regularicen la situación sanitaria de sus hijos.
Desde los sectores que defienden la iniciativa, se argumenta que el Interés Superior del Niño debe prevalecer por sobre las creencias particulares de los adultos. “La salud es un derecho del menor y el Estado tiene la obligación de garantizarlo cuando los tutores fallan en su protección”, explican juristas vinculados al proyecto. Sin embargo, la medida no ha estado exenta de críticas por parte de quienes consideran que el Estado no debe intervenir de manera punitiva en decisiones de índole privada, lo que vaticina una judicialización de las eventuales multas.
En definitiva, Córdoba se posiciona como pionera en el país al intentar aplicar un modelo de coacción legal para asegurar la salud pública. En un contexto donde la desinformación circula con rapidez, la provincia apuesta por el rigor normativo para blindar a su población joven. El éxito de esta política para el 2026 dependerá no solo de la aplicación de las multas, sino de una fuerte campaña de educación que logre restaurar la confianza en la ciencia y en la importancia del acto solidario que representa cada vacuna.