El panorama clínico de Cristina Kirchner muestra una estabilidad bajo vigilancia. Según el parte firmado por la dirección médica del sanatorio, la exmandataria mantiene una evolución favorable de su cuadro de base (apendicitis y peritonitis), pero el tránsito intestinal aún no se ha normalizado. Esta parálisis funcional, conocida como íleo posoperatorio, es una respuesta común del organismo tras cirugías abdominales complejas donde hubo manipulación del intestino o procesos infecciosos previos.
Para abordar esta complicación, el equipo médico ha definido los siguientes puntos de cuidado:
Dieta líquida estricta: Al no poder progresar hacia alimentos sólidos, la nutrición se mantiene controlada para no sobrecargar el sistema digestivo.
Tratamiento antibiótico endovenoso: Se mantiene para asegurar la remisión total de la infección peritoneal.
Drenaje peritoneal: Continúa activo para facilitar la eliminación de líquidos residuales de la zona intervenida.
Monitoreo sin fiebre: Un dato positivo del informe es que la paciente no ha presentado cuadros febriles, lo que descarta —por el momento— nuevas complicaciones infecciosas.
La noticia de la extensión de su internación ha generado un nuevo foco de atención en la calle Azcuénaga, donde militantes y simpatizantes mantienen una vigilia discreta. El hecho de que la exmandataria deba pasar también el Año Nuevo en el centro de salud marca un contraste con el optimismo inicial de su entorno, que esperaba una recuperación más veloz. Los especialistas aclaran que, si bien el íleo es una condición reversible y esperable, su resolución depende exclusivamente del ritmo biológico de cada paciente, lo que impide fijar una fecha de alta definitiva.
En el ámbito político y judicial, la situación de salud de la expresidenta sigue siendo seguida de cerca, especialmente dado que se encuentra cumpliendo su prisión domiciliaria en su departamento de Constitución por la causa Vialidad. El traslado al Otamendi fue autorizado de urgencia por la justicia el pasado sábado, y su permanencia en la clínica se prolongará hasta que los médicos consideren que el riesgo de una nueva obstrucción o recaída ha desaparecido por completo.
En definitiva, la última semana de 2025 encuentra a la principal referente de la oposición en una pausa forzada. Mientras en el Senado se libra la batalla por el Presupuesto 2026, la salud de Cristina Kirchner se juega en la tolerancia digestiva y la respuesta a los antibióticos. El próximo parte médico, previsto para el fin de semana, será clave para determinar si finalmente podrá iniciar el nuevo año fuera del ámbito hospitalario o si la recuperación demandará los primeros días de enero.