La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones ratificó el procesamiento del cabo primero de la Gendarmería Nacional, Héctor Jesús Guerrero. Los magistrados Eduardo Farah, Martín Irurzun y Roberto Boico consideraron al efectivo responsable de las lesiones que sufrió el fotógrafo Pablo Grillo durante una protesta en las cercanías del Congreso Nacional el 12 de marzo.
El tribunal acreditó que el gendarme efectuó seis disparos con una pistola lanzagases en posición horizontal hacia el grupo de personas. Uno de los proyectiles impactó en la cabeza de Grillo, lo que le ocasionó una fractura expuesta de cráneo y riesgo de vida. Según los registros de video y peritajes técnicos, el oficial actuó de forma negligente, en contradicción con los reglamentos de seguridad.
La defensa del cabo argumentó que el arma carecía de precisión y que el resultado fue accidental. Sin embargo, los jueces determinaron que Guerrero actuó con dolo eventual. La resolución destacó que los manuales del fabricante prohíben disparar cartuchos de gas directamente hacia los individuos, ya que el riesgo de causar la muerte o heridas permanentes es elevado.
El fallo subrayó que el uso de un dispositivo impreciso hacia una multitud incrementó de manera intolerable el peligro para terceros.
El juez Roberto Boico, remarcó que la investigación no debe concluir con la responsabilidad individual del tirador. El magistrado solicitó analizar las órdenes impartidas por los superiores jerárquicos para establecer si el operativo permitió o toleró estas conductas. Esta medida busca determinar si existió una habilitación normativa para el uso excesivo de la fuerza durante la manifestación.