Alerta en el AMBA: recrudecen los cortes y ya son 12 mil los usuarios sin luz

Tras una breve mejoría matutina, la cantidad de hogares sin suministro eléctrico volvió a subir en el Área Metropolitana de Buenos Aires. El sistema, debilitado por la falla en la subestación Bosques y presionado por el calor extremo, presenta nuevas interrupciones que empañan los preparativos para el brindis de Año Nuevo.

Lo que parecía ser una mañana de normalización técnica se ha transformado en un retroceso preocupante para el esquema energético regional. Pasado el mediodía, el número de usuarios afectados por cortes de baja y media tensión registró un incremento del 50% respecto a las cifras de la mañana, alcanzando los 12.000 hogares sin servicio. Esta nueva escalada de interrupciones ocurre en el momento de mayor exigencia térmica, con una sensación térmica que ya supera los 40°C en gran parte del conurbano bonaerense y la Capital Federal.

La situación es particularmente crítica en el área de concesión de Edesur, donde se concentra la inmensa mayoría de los damnificados. Barrios porteños como Almagro, Caballito y Villa Devoto, junto con localidades del sur como Lanús y Lomas de Zamora, encabezan el listado de zonas con fallas persistentes. Según técnicos del sector, el fenómeno responde al “efecto rebote” tras el apagón de la madrugada: al retornar la energía en un contexto de calor extremo, el encendido simultáneo de equipos de refrigeración provoca la saturación de transformadores locales que ya arrastran fatiga de materiales.

Este escenario plantea un dilema ético y operativo para las empresas distribuidoras en una fecha de alta sensibilidad social. Mientras miles de familias intentan rescatar sus preparativos para la Nochevieja, la infraestructura de distribución evidencia su incapacidad para procesar los picos de demanda sostenidos. La recurrencia de estas fallas en los nodos de proximidad sugiere que, más allá del incidente macro en la subestación Bosques, la red capilar de baja tensión carece de la robustez necesaria para soportar el verano porteño.

Para el público adulto, este nuevo pico de usuarios sin luz refuerza una sensación de vulnerabilidad sistémica. La falta de suministro no solo afecta el confort, sino que paraliza la vida doméstica en las horas previas al festejo, afectando la cadena de frío de los alimentos y la provisión de agua en edificios de altura. El malestar se traduce en un reclamo creciente hacia el ENRE, que debe fiscalizar si las empresas están cumpliendo con los protocolos de emergencia y la debida comunicación hacia los usuarios afectados.

A pocas horas del inicio del 2026, la incertidumbre domina el humor social en el AMBA. El éxito de la jornada de hoy dependerá de que las cuadrillas técnicas logren estabilizar la red antes de que caiga el sol y la demanda residencial llegue a su punto máximo por los preparativos de la cena. El cierre del 2025 se perfila así como una advertencia para la agenda energética del año entrante, donde la modernización de las redes de proximidad deberá ser una prioridad impostergable para evitar que el calor sea sinónimo de oscuridad.

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