El agobiante escenario térmico que marcó el inicio de enero parece haber encontrado un respiro definitivo. Las precipitaciones registradas este jueves, que superaron los 34°C de sensación térmica antes de la tormenta, marcaron el final de la ola de calor que mantenía en alerta a la región metropolitana. Según el último informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el ingreso de una masa de aire proveniente del sur generará un descenso marcado en las marcas mínimas, estabilizando el clima en valores mucho más amigables para el porteño medio. Para este viernes, se espera una jornada de transición con cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima que no superará los 30°C.
El sábado 17 se perfila como el mejor día para actividades al aire libre. Con un cielo ligeramente nublado y vientos moderados, el mercurio oscilará entre los 18°C de mínima y los 32°C de máxima. Esta estabilidad, sin embargo, será efímera. Los modelos de previsión indican que hacia el domingo 18 ingresará un nuevo frente frío que aumentará la intensidad de las ráfagas del sector sudeste, alcanzando velocidades de entre 45 y 50 km/h. Este fenómeno no solo provocará que las temperaturas máximas queden relegadas por debajo de los 27°C, sino que también activará alertas por una crecida relevante del Río de la Plata.
El fenómeno de la sudestada es la principal preocupación para las zonas ribereñas hacia el final del fin de semana. Según especialistas de Meteored, se espera que el nivel del agua alcance alturas superiores a los dos metros, pudiendo llegar a picos de 3,30 metros en la pleamar máxima del domingo. Esto generaría anegamientos locales y desbordes naturales en localidades del bajo, como Tigre, San Fernando y Quilmes. La recomendación oficial es mantenerse informado ante posibles alertas de Defensa Civil, especialmente si se planea circular por zonas costeras durante la tarde-noche del domingo.
En resumen, el fin de semana se presentará como un alivio necesario tras días de temperaturas extremas, aunque marcado por la inestabilidad del viento. El “parate” a la marcha térmica permitirá recuperar el confort en los hogares, pero obligará a estar atentos al comportamiento del río. Para quienes se encuentran veraneando en la Costa Atlántica, el panorama es similar: descenso de temperatura y ráfagas intensas, lo que confirma que el verano 2026 sigue transitando un sendero de cambios bruscos y fenómenos meteorológicos de rápida evolución.