El mandatario electo de Chile, José Antonio Kast, reveló la nómina de los 24 colaboradores que integrarán su equipo ministerial a partir del próximo 11 de marzo. La conformación del grupo generó una inmediata controversia internacional debido a la inclusión de figuras que mantuvieron vínculos estrechos con la última dictadura chilena. Fernando Barros, quien encabezó la estrategia legal para evitar la extradición de Augusto Pinochet desde Inglaterra a finales de los noventa, asumirá la cartera de Defensa. Asimismo, la cartera de Justicia y Derechos Humanos quedará bajo la dirección de Fernando Rabat, otro jurista que participó en la protección legal del exmilitar durante el escándalo de las cuentas bancarias ocultas en el exterior. Estas designaciones provocaron el repudio de organismos de víctimas, que consideran la medida un agravio a la memoria histórica del país.
Más allá del ámbito castrense y judicial, el gabinete del líder del Partido Republicano se distingue por un marcado perfil tecnocrático y corporativo, alejándose de las cuotas políticas tradicionales. Para la Cancillería, Kast optó por Francisco Pérez Mackenna, un histórico directivo vinculado a uno de los conglomerados económicos más poderosos de la región, lo que ha despertado cuestionamientos por potenciales conflictos de intereses. En una línea similar, el Ministerio de Hacienda será conducido por el economista Jorge Quiroz, artífice del plan de desregulación del futuro gobierno, cuya trayectoria previa como consultor privado también ha sido blanco de críticas por parte de la oposición legislativa debido a sus nexos con sectores industriales concentrados.
La estructura del nuevo Ejecutivo también contempla una reducción de carteras y la incorporación de perfiles especializados en seguridad, como la exfiscal Tamara Steinert, reconocida por su lucha contra el crimen organizado transnacional. Aunque el equipo incluye una presencia significativa de mujeres y suma a Jaime Campos —un exfuncionario de administraciones de centroizquierda— como señal de amplitud, la mayoría de los nombramientos recae en profesionales independientes del mundo de los negocios. Analistas advierten que esta apuesta por un gabinete gerencial podría debilitar el respaldo político de Kast en un Parlamento donde, si bien la derecha es fuerte, no posee una mayoría absoluta para asegurar la gobernabilidad frente a una oposición que se anticipa combativa.