Asfura asumió en Honduras con un perfil bajo

Nasry Asfura asumió la presidencia de Honduras bajo un esquema de austeridad y sin presencia de líderes extranjeros. En medio de denuncias de fraude por parte de la oposición, el mandatario busca achicar el Estado y fortalecer la eficiencia administrativa.

Nasry Asfura, Presidente electo de Honduras. Foto NA

Nasry Asfura comenzó este martes su mandato presidencial en Honduras (2026-2030) mediante una ceremonia caracterizada por la brevedad y la ausencia de mandatarios extranjeros. El dirigente conservador, quien contó con el respaldo explícito de Donald Trump durante la campaña, optó por un acto de investidura minimalista en la sede del Congreso, rompiendo con la tradición de grandes celebraciones en estadios nacionales. Esta austeridad ocurre en un clima de fuerte tensión política, evidenciado por la inasistencia de la mandataria saliente, Xiomara Castro, quien calificó la victoria de Asfura como el resultado de un proceso fraudulento.

Durante su alocución, el nuevo presidente priorizó un mensaje de eficiencia administrativa, anunciando una reducción del aparato estatal para dinamizar la gestión pública. No obstante, su discurso evitó profundizar en problemáticas críticas como el narcotráfico o el crimen organizado, centrándose en reformas a los sistemas de salud y educación. El inicio de su gestión coincide con el fin del estado de excepción contra las pandillas y el despliegue de un riguroso operativo de seguridad militar en Tegucigalpa, tras recientes episodios de violencia política y protestas sociales que cuestionan la legitimidad de su estrecho triunfo electoral.

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