La transparencia de las estadísticas públicas argentinas vuelve a quedar bajo la lupa internacional tras la marcha atrás en la implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esta modificación no solo representaba un cambio técnico para el INDEC, sino que constituía un compromiso explícito asumido por el Gobierno de Javier Milei en el staff report del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado en agosto pasado, donde se estipulaba la modernización del índice para fines de 2025.
Según documentos del organismo multilateral, la actualización basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018 era fundamental para reflejar con precisión los nuevos patrones de consumo. El exviceministro de Economía, Joaquín Cottani, reveló recientemente que el indicador ya estaba finalizado en junio de 2024. Sin embargo, la gestión actual decidió postergar su lanzamiento argumentando que la introducción de una nueva fórmula —con mayor ponderación en servicios públicos— podría generar sospechas de manipulación mientras la inflación aún no se estabiliza.
La controversia se profundizó tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del instituto estadístico. Fuentes cercanas al exfuncionario indicaron que su salida buscaba, en parte, facilitar que el Poder Ejecutivo desistiera del cambio metodológico para evitar controversias. No obstante, el ministro Luis Caputo ratificó que el sistema actual se mantendrá “hasta que el proceso de deflación esté consolidado”, asegurando que el índice nuevo incluso arrojaba un número menor para el mes de enero, lo que descartaría una búsqueda de beneficio estadístico.
Este incumplimiento técnico ocurre en la antesala de la llegada de una misión del FMI a Buenos Aires para la segunda revisión del programa económico. Para el Fondo, la calidad de los datos es un pilar de la previsibilidad macroeconómica. La nueva metodología pretendía capturar el peso real de los aumentos en tarifas de luz, gas y agua, elementos que han ganado terreno en el presupuesto familiar por encima de los alimentos, y cuya omisión actual podría estar sesgando los resultados reales.
Por el momento, el INDEC quedó bajo la conducción de Pedro Lines, quien deberá liderar el organismo en un clima de alta sensibilidad política. El próximo martes se conocerá el dato oficial de enero bajo la metodología de 2004, dejando sin fecha cierta la actualización que el propio Gobierno había prometido a los técnicos de Washington hace apenas unos meses.