En un nuevo capítulo de la tensión entre el Poder Ejecutivo y el sector industrial, el Gobierno nacional resolvió este lunes dar por finalizada la medida antidumping que gravaba con un 28% de arancel a las hojas de aluminio importadas desde China. La Resolución 172/2026, firmada por el ministro Luis Caputo, rechaza el pedido de extensión que había solicitado Aluar, la única productora de aluminio primario del país, propiedad de Javier Madanes Quintanilla.
La decisión oficial se fundamenta en un informe de la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) que, si bien reconoció la posibilidad de que China retome prácticas de dumping, puso el foco en el comportamiento de Aluar durante los últimos cinco años. Según el organismo, bajo el amparo de la protección arancelaria, la firma incrementó su participación en el mercado interno del 64% al 91%, consolidando una posición de virtual monopolio.
Precios en la mira
El dato más crítico que justificó la apertura de las importaciones es la desconexión entre los costos internacionales y los precios locales. El informe técnico reveló que:
El precio internacional del aluminio (principal insumo) cayó un 16% entre 2022 y 2024.
En ese mismo periodo, el precio del producto nacional aumentó entre un 5% y un 7%.
Para el Ministerio de Economía, esta dinámica demostró que la protección comercial no fue utilizada para ganar competitividad, sino para sostener precios internos elevados a pesar de la baja en los costos de producción.
Tensión política y económica
El levantamiento del arancel coincide con el conflicto por el cierre de la planta de Fate —también perteneciente a Madanes Quintanilla—, lo que añade una carga política a la medida. El Gobierno ha reiterado su intención de terminar con lo que denomina “cazar en el zoológico”, en referencia a empresas que operan con altos aranceles a la competencia.
Con esta resolución, la Secretaría de Industria y Comercio busca fomentar la competencia en la cadena de valor y bajar los costos de los insumos para las industrias que utilizan el aluminio, marcando un límite a las herramientas de defensa comercial cuando estas favorecen estructuras de mercado altamente concentradas.