El fútbol argentino entrará en un parate absoluto. La decisión, tomada en el predio de Ezeiza bajo la conducción de Claudio Tapia y el tesorero Pablo Toviggino, suspende la novena fecha de la Primera División y las jornadas correspondientes del ascenso. La medida de fuerza coincide con la citación judicial de ambos dirigentes para declarar ante el juez Diego Amarante por presunta retención de aportes previsionales y evasión impositiva.
Durante el cónclave, Tapia logró el respaldo de 26 de los 30 clubes de la máxima categoría (con las ausencias de Boca, Estudiantes de LP, Estudiantes de RC y Aldosivi). Bajo un esquema de conducción vertical, el titular de la AFA instó a los dirigentes a “defender la institución” frente a lo que calificó como una operación de desestabilización del gobierno de Javier Milei. La frase que selló el encuentro fue una advertencia corporativa: “Hoy vienen por nosotros; mañana pueden venir por cualquiera de ustedes”.
El eje del conflicto: números y SAD
La disputa judicial tiene su origen en una denuncia de ARCA (ex AFIP), que investiga la falta de ingreso al sistema de más de $19.300 millones durante el período 2023-2025. Desde la AFA, el gerente Gustavo Lorenzo proyectó documentos para asegurar que la entidad no registra deudas exigibles. Sin embargo, para los dirigentes presentes, el trasfondo no es contable sino político: interpretan la presión judicial como un intento del Ejecutivo para forzar la entrada de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).
Fabián Berlanga, presidente de Vélez y vocero tras la reunión, fue contundente: “Se está declarando una guerra contra el fútbol”. Además, denunció el impacto del decreto que en 2025 aumentó la alícuota del régimen previsional para los clubes del 7,5% al 13,06%, asfixiando las finanzas de las instituciones sociales.
Impacto y represalias
El paro no solo afecta la programación deportiva, sino que pone a los hinchas en el medio de una batalla de poder. Mientras el oficialismo de AFA espera mensajes de apoyo desde las tribunas y las barras bravas, el grueso del público queda como rehén de una disputa que podría extenderse más allá de un fin de semana.
En la reunión, voces como la de Daniel Vila (Independiente Rivadavia) y Carolina Cristinziano (Rosario Central) fueron activas en el pedido de una postura común, mientras que los grandes (River, Racing, Independiente y San Lorenzo) acompañaron la moción por “unanimidad” bajo el viejo estilo de no objetar la voluntad de la presidencia.