La Cámara de Senadores de la Nación atraviesa una reconfiguración profunda tras la formalización de Impulso País. Este nuevo interbloque, que reúne a siete legisladores de diversos orígenes políticos, notificó su constitución a la presidenta del cuerpo, Victoria Villarruel.
El espacio surge de la convergencia entre los tres representantes del PRO, dos integrantes de Provincias Unidas y dos senadoras de partidos provinciales, consolidándose como la cuarta fuerza del recinto.
Carlos “Camau” Espínola asumió la presidencia de esta bancada, que también integran Alejandra Vigo (Córdoba), las chubutenses Edith Terenzi y Andrea Cristina, la pampeana Victoria Huala, el misionero Martín Goerling y la tucumana Beatriz Ávila.
Según el comunicado oficial, el grupo se propone coordinar una agenda que priorice el desarrollo regional y el federalismo, aunque el trasfondo de la movida responde a una necesidad de supervivencia administrativa.
La carrera por el espacio institucional
El principal incentivo para este agrupamiento radica en la distribución de las comisiones de trabajo. En el sistema parlamentario, los monobloques pierden capacidad de influencia frente a las estructuras de mayor volumen.
Al presentarse como una unidad de siete votos, Impulso País aspira a desplazar la hegemonía que hoy ostenta la Unión Cívica Radical (UCR), que cuenta con diez integrantes, y ganar terreno en la discusión de los pliegos judiciales y las reformas económicas que el Poder Ejecutivo enviará próximamente.
Este rearmado no ocurre de forma aislada. En paralelo, la Cámara alta registró otros movimientos significativos que debilitaron al interbloque encabezado por José Mayans.
Los senadores Carolina Moisés, Guillermo Andrada y Sandra Mendoza abandonaron el bloque mayoritario opositor. Esta fragmentación permitió que La Libertad Avanza, con el apoyo de sectores dialoguistas, lograra imponer a Moisés como vicepresidenta de la Cámara, desplazando al kirchnerismo de ese puesto jerárquico.