El mercado energético internacional ha entrado en una fase de colapso tras el anuncio oficial de QatarEnergy de detener toda su producción de Gas Natural Licuado (GNL). La decisión responde a una serie de ataques aéreos lanzados por Irán que impactaron directamente en las ciudades industriales de Ras Laffan y Mesaieed. Según el Ministerio de Defensa qatarí, la ofensiva incluyó el lanzamiento de cerca de 100 misiles y decenas de drones que no solo apuntaron a bases militares, sino también a aeropuertos e infraestructura comercial estratégica, dejando un saldo preliminar de 20 personas heridas.
La reacción de los mercados fue inmediata y violenta. El índice TTF europeo, referencia del precio del gas en el continente, registró un salto frenético pasando de un alza del 20% a un incremento del 52% en pocas horas. De esta manera, el precio del megavatio hora rompió el umbral de los 40 euros para situarse en 47,5 euros. La preocupación de los operadores radica en que Qatar es el tercer exportador mundial de GNL y representa cerca del 7% del suministro total de Europa, siendo una pieza clave para la estabilidad energética tras la crisis con Rusia.
Ras Laffan: el corazón del gas mundial bajo ataque
El ataque a la ciudad industrial de Ras Laffan representa un golpe de dimensiones históricas para la economía global. Esta instalación es el centro de operaciones del proyecto North Field, el yacimiento de gas más grande del mundo. Según cálculos de S&P Global, este complejo por sí solo representa el 18% del suministro mundial de GNL, con una capacidad de 77 millones de toneladas anuales. El cese de actividades en este puerto exportador elimina de un plumazo una quinta parte de la oferta global, amenazando con un desabastecimiento masivo en las terminales regasificadoras de Occidente.
Efecto dominó en Arabia Saudita e Israel
La parálisis energética no se limita a Qatar. En Arabia Saudita, la gigante estatal Aramco detuvo la actividad en su refinería de Ras Tanura, que procesa unos 550.000 barriles diarios, tras registrarse incendios provocados por la ofensiva persa. Simultáneamente, el gobierno de Israel ordenó a la compañía Chevron suspender la producción en el yacimiento Leviatán, uno de los proyectos gasíferos más ambiciosos del Mediterráneo. En Irak, el oleoducto que transporta crudo hacia Turquía también fue cerrado preventivamente para garantizar la seguridad de las instalaciones.
Hacia una crisis de precios sin precedentes
La escala del conflicto ha desarticulado los planes de sobreoferta que Qatar y Estados Unidos proyectaban para 2027. Con la infraestructura civil y comercial bajo fuego, la incertidumbre sobre la duración del cierre de las plantas mantiene en vilo a las potencias importadoras. Analistas del sector advierten que, de prolongarse esta situación, el impacto en la inflación global y los costos de electricidad podría superar los registros de la crisis de 1973. Mientras las defensas antiaéreas intentan contener la lluvia de misiles en el Golfo, el mundo se prepara para un invierno económico marcado por la escasez y los precios récord.