El gobierno de Francia inició una reconfiguración profunda de su estrategia de defensa. El presidente de la República, Emmanuel Macron, confirmó este lunes que el país aumentará el número de sus ojivas nucleares, una medida que rompe con la tendencia de reducción mantenida desde 2008, cuando el arsenal nuclear se estabilizó en aproximadamente 290 unidades.
Desde la base naval de Île Longue, sede de la fuerza oceánica estratégica, el mandatario justificó la decisión por el actual “período de convulsiones” y la degradación de los tratados de control de armas.
A pesar del refuerzo, Macron aseguró que Francia no busca iniciar una carrera armamentista, aunque advirtió que no volverá a revelar cifras precisas sobre su capacidad atómica para mantener la incertidumbre estratégica frente a sus adversarios.
La red de disuasión avanzada
El anuncio central radica en la implementación de la denominada “disuasión avanzada“. Esta nueva fase de la doctrina nuclear francesa integra a ocho naciones europeas: Reino Unido, Alemania, Polonia, Países Bajos, Bélgica, Grecia, Suecia y Dinamarca. El esquema permitirá que las fuerzas aéreas estratégicas francesas se desplieguen en el interior del continente, utilizando territorios aliados para complicar los cálculos militares de potencias externas.
Esta cooperación no implica una gestión compartida del armamento. El primer mandatario fue enfático al declarar que la cadena de mando permanece inalterada y la decisión final del uso de fuego nuclear recae exclusivamente en la presidencia francesa.
Los países participantes colaborarán en señalización, ejercicios conjuntos y el desarrollo de misiles de largo alcance, pero no tendrán injerencia en la definición de los “intereses vitales” que activarían una respuesta atómica.