El inicio del ciclo lectivo 2026 en Mendoza está marcado por un cambio de paradigma en la relación entre los estudiantes y la tecnología. Bajo el lema de “mejorar la convivencia y la salud emocional”, más de doce colegios privados de la provincia han decidido avanzar con la prohibición total de dispositivos móviles durante toda la jornada escolar. La medida, que en 2025 se limitaba mayormente al horario de clase, se ha intensificado este año alcanzando también a los recreos, con el objetivo de fomentar el diálogo cara a cara y reducir problemáticas como el acoso escolar y las apuestas online.
Instituciones pioneras como el Colegio San Nicolás, en Luján de Cuyo, decidieron profundizar sus restricciones tras observar que el uso de pantallas en los intervalos afectaba los vínculos interpersonales. Esta tendencia es respaldada por el pacto parental “Espera digital”, donde las familias se comprometen a postergar la entrega de dispositivos a menores. En la misma línea, el Centro Educativo Dios Padre (CEDP) de Guaymallén justificó el “veto” citando informes de la UNESCO que vinculan la limitación de los smartphones con una mejora sustancial en el rendimiento académico.
El contraste entre la gestión privada y la estatal
A pesar del avance en el sector privado, la Dirección General de Escuelas (DGE) mantiene una postura ambivalente. El ministro de Educación e Infancias, Tadeo García Zalazar, ratificó que la provincia considera al celular como una “herramienta pedagógica”. Actualmente rige la Ley Provincial 9611, sancionada en marzo de 2025, que autoriza formalmente el uso de dispositivos en las aulas. Sin embargo, la normativa deja a cada establecimiento la libertad de definir sus propios reglamentos internos, lo que ha generado un mosaico de realidades en el sistema educativo mendocino.
Iniciativas en escuelas públicas y de la UNCuyo
La presión por limitar las pantallas ya traspasó el ámbito privado. El emblemático colegio público Agustín Álvarez ha iniciado mesas de debate para implementar sus propias restricciones. Por su parte, el Colegio Universitario Central (CUC), dependiente de la UNCuyo, puso en marcha un régimen estricto donde los celulares quedan guardados bajo llave en cajas al ingresar. Las autoridades del CUC señalaron que esta medida busca “optimizar la concentración y promover el bienestar integral”, permitiendo excepciones solo para actividades pedagógicas previamente planificadas.
Impacto en el acoso y el bienestar emocional
Los colegios que ya aplican políticas de “escuelas libres de celulares”, como los pertenecientes a la Red Apdes (Portezuelo y Los Olivos), reportan resultados positivos inmediatos: una baja en los episodios de bullying y una recuperación de los juegos físicos en los patios. Otras instituciones que se sumaron a la medida para este 2026 incluyen:
Colegio Corazón de María: Eliminación total en todos los niveles por “bienestar emocional”.
Colegio San Luis Gonzaga: Uso de casilleros obligatorios al ingresar.
Colegio Santo Tomás de Aquino: Implementación del protocolo “Tecnología Cero”.
Colegio Las Candelas: Restricción absoluta en el nivel secundario.
El éxito de estas iniciativas depende de una doble pata: la firmeza de las autoridades educativas y el compromiso de los padres, quienes en su gran mayoría han manifestado su apoyo a la medida. Mientras el debate sobre la distracción digital continúa, Mendoza se perfila como un laboratorio nacional sobre el impacto de la desconexión tecnológica en el ámbito escolar.