El Comando Sur de los Estados Unidos (Southcom) ratificó que el reciente martes comenzaron las incursiones tácticas en territorio ecuatoriano. Las maniobras, coordinadas con las autoridades locales, apuntan a desarticular estructuras criminales que Washington catalogó recientemente como Organizaciones Terroristas Extranjeras.
Francis L. Donovan, comandante del Southcom, destacó que estas acciones representan un compromiso firme para enfrentar la violencia y la corrupción en el hemisferio.
Las operaciones ocurrieron un día después de que el presidente Daniel Noboa se reuniera en el Palacio de Carondelet con altos mandos militares estadounidenses. El primer mandatario calificó esta intervención como una “nueva fase” de su política de seguridad, orientada a pacificar las zonas con mayor índice de criminalidad.
Según los reportes oficiales, el despliegue incluyó el uso de helicópteros y tropas de élite, cuyas actividades permanecen bajo reserva militar.
La ofensiva binacional se produce en un escenario de alta tensión regional, tras la reciente caída de líderes del narcotráfico en México con vínculos en bandas locales. Ecuador se convirtió en un punto crítico de tránsito: las estadísticas indican que por su territorio circula un 70% de la droga proveniente de Colombia y Perú. Esta situación derivó en una guerra interna entre facciones por el control de los puertos y las rutas de exportación de cocaína.