El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó el viernes que no aceptará ninguna resolución al conflicto actual que no incluya la “rendición incondicional” de la República Islámica de Irán.
La declaración, emitida a través de sus redes sociales, estableció un nuevo objetivo estratégico: la selección externa de un nuevo liderazgo para el país persa, tras la muerte del Líder Supremo Alí Jamenei el pasado 28 de febrero.
Disonancia en la estrategia de Washington
La postura del mandatario evidenció discrepancias dentro de su gabinete de seguridad. Mientras Trump insistió en un cambio de régimen y en la intervención personal para elegir sucesores, el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, descartó el miércoles pasado cualquier intención de “construcción de naciones“.
Hegseth señaló que el objetivo militar se limitaba a la destrucción del programa nuclear y de la capacidad de misiles de Irán.
Por su parte, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que las agencias de inteligencia ya investigan a posibles candidatos para el liderazgo iraní. Esta línea política tomó como referencia el modelo aplicado previamente en Venezuela, pese a que analistas señalan las diferencias demográficas y militares entre ambas naciones.