Se pierden 160 empleos industriales por día, según la UBA

Investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas señalan “síntomas alarmantes” por la caída del valor agregado y denuncian un recorte del 40% en el apoyo estatal al sector en el Presupuesto 2026.

Un exhaustivo relevamiento de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA ha encendido las alarmas sobre el tejido productivo nacional.

El documento, elaborado por el Área de Estudios Sobre la Industria Argentina y Latinoamericana (AESIAL) junto al CEHEAL, describe un escenario de “síntomas alarmantes” caracterizado por una caída estrepitosa de la producción, la destrucción de puestos de trabajo y una pérdida de relevancia del sector en el esquema económico del país.

Retroceso a niveles de la pre-guerra

La cifra más impactante del estudio revela que la participación industrial en el Producto Bruto Interno (PBI) se desplomó del 16,5% en 2023 al 13,7% en 2025. Para encontrar un registro similar en las estadísticas nacionales, hay que remontarse más de 80 años atrás, a la época previa a la Segunda Guerra Mundial.

Mientras la economía general mostró un crecimiento marginal del 1,3% entre 2023 y 2025, la industria registró una caída neta del 8,3%.

Esta crisis no es aislada, sino que afecta a 22 de los 24 sectores industriales relevados. Al tiempo que actividades como el sector financiero (+25,2%), la minería (+17,9%) y el agro (+14,1%) mostraron signos de expansión, los motores del consumo y el desarrollo urbano sufrieron fuertes retrocesos: la pesca cayó un 24,6%, la construcción un 14,1% y el comercio un 5,2%.

Destrucción de empleo y capacidad ociosa

El impacto social de esta contracción es directo y cuantificable. Desde noviembre de 2023, se han perdido aproximadamente 100.000 puestos de trabajo industriales, lo que equivale a la preocupante cifra de “160 empleos menos por día en el sector”.

Esta sangría laboral se explica, en parte, porque las fábricas operan con niveles de utilización de su capacidad instalada inferiores al 60%, dejando un enorme margen de recursos técnicos sin uso.

Las ramas más golpeadas, con retrocesos de entre el 20% y el 25%, incluyen a la metalurgia, el calzado y las industrias vinculadas a la construcción. En contraste, sectores como el alimenticio han mostrado una mayor resistencia, aunque sin lograr escapar de la tendencia negativa general.

Un modelo de “simplificación exportadora”

Los investigadores advierten sobre una pérdida de calidad en el perfil externo del país. Las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) cayeron al 28% del total, profundizando una tendencia a la primarización donde predominan los alimentos y commodities con bajo contenido tecnológico.

Este fenómeno se ve agravado por un recorte del 40% en los recursos destinados a la industria en el Presupuesto 2026, donde el apoyo público parece concentrarse casi exclusivamente en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).

El estudio concluye con una advertencia: el PBI industrial per cápita actual es similar al de 1985, lo que representa un retroceso de cuatro décadas que amenaza con volverse estructural si no se revierte la tendencia actual.

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