Giro en la estrategia militar
La ofensiva conjunta entre Israel y Estados Unidos entró en una fase crítica. Según fuentes de seguridad, los primeros seis días de operaciones permitieron neutralizar gran parte de los sistemas de defensa aérea de Irán. Esta libertad de movimiento facilitó que los ataques se extendieran desde el sur hacia todo el territorio de la República Islámica, centrando el objetivo en la fabricación de misiles balísticos, drones y centros de desarrollo nuclear.
El alto mando israelí informó que la capacidad de respuesta de Teherán disminuyó drásticamente. El lanzamiento de ráfagas masivas de misiles fue reemplazado por ataques individuales, debido a la destrucción de cientos de lanzadores. Reportes de inteligencia sugieren que el mando y control iraní presenta fisuras, con casos de deserciones en la Guardia Revolucionaria.
El frente económico y político
En Jerusalén, la urgencia militar forzó un reordenamiento de las prioridades políticas. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, anunciaron que la Ley de Reclutamiento —que regula la exención militar para jóvenes ultraortodoxos— no se tramitará por el momento.
Esta decisión busca mantener la cohesión de la coalición para aprobar un presupuesto especial de defensa que requiere decenas de miles de millones de shekels.
Smotrich admitió que este desvío de recursos afectará directamente la lucha contra el costo de vida en Israel. Pese al mensaje de unidad, la reunión de gabinete reflejó tensiones internas: el ministro de Trabajo, Haim Katz, criticó la asignación de fondos al “Sionismo Religioso” en detrimento de la protección de los ancianos en el norte del país.