La gestión local de Tigre reiniciará el recorrido de su unidad sanitaria fluvial con el objetivo de garantizar el acceso a la salud pública en las zonas de difícil acceso del Delta. Durante la jornada del lunes nueve, martes diez y viernes trece, el equipo de profesionales médicos se desplazará por la primera sección para brindar servicios de atención primaria a los habitantes isleños.
Servicios de proximidad en el agua
Profesionales de diversas áreas integran la tripulación de esta embarcación. Las prestaciones incluyen controles de ginecología, pediatría, odontología y psicología.
Además, el servicio contempla el cumplimiento del calendario nacional de vacunación y la distribución de fármacos para pacientes con patologías crónicas. Esta iniciativa busca reducir la brecha de acceso que genera la geografía del humedal, donde el traslado a centros urbanos representa un desafío logístico para las familias.
Especialistas del área de salud municipal destacaron que la unidad funciona como un centro de salud itinerante. El lunes nueve, la atención se concentrará en el Canal Honda, específicamente en la Escuela número 17. El cronograma continuará el martes diez en el Arroyo Toro, frente a la Escuela número 9, y finalizará la semana el viernes trece en el Muelle Miramar.
Coordinación y respuesta ante emergencias
Para complementar la atención del catamarán, los Centros de Atención Familiar y de Salud (CAFyS) mantienen sus líneas abiertas. Los vecinos pueden contactar al CAFyS Carapachay al 15-5715-0600 o al de Río Capitán al 15-6860-7325 para consultas sobre especialidades específicas que no siempre están disponibles en todas las recorridas.
Ante situaciones que requieran atención inmediata, el Sistema de Emergencias Tigre (SET) permanece operativo. Los ciudadanos disponen de la línea de tres dígitos 107 o los números fijos 4512-9999, 4512-9998 y 4512-9997 para solicitar asistencia médica urgente fuera de los horarios de navegación del dispositivo sanitario.
Un modelo de asistencia en debate
La presencia de estas unidades plantea una interrogante sobre la infraestructura sanitaria permanente en el Delta. Si bien el catamarán resuelve la demanda inmediata de controles preventivos, la comunidad suele debatir si la frecuencia de tres días semanales resulta suficiente para una población en crecimiento.
¿Podrá este sistema de salud itinerante evolucionar hacia una cobertura que no dependa estrictamente de las condiciones de navegación y los cronogramas semanales?