Recién llegado de la gira por Estados Unidos, Luis Caputo rompió el silencio tras la difusión del índice oficial del Indec. Aunque el 2,9% mensual estuvo por encima de lo que esperaba el mercado, el jefe de la cartera económica se mostró imperturbable: “Sabíamos que venía en ese entorno por el peso de la carne y las tarifas”, afirmó, vinculando el dato a factores estacionales y regulatorios.
Para el ministro, el programa económico no está en duda. Bajo la premisa de que “la cantidad de pesos está muy controlada”, Caputo sostuvo que la inflación quebrará la barrera del 1% mensual en el corto plazo. Aunque el presidente Milei había fijado agosto como el mes clave para acercarse al cero, el titular de Hacienda flexibilizó los plazos: “Si no es agosto, será septiembre u octubre”.
Las definiciones clave del Ministro
Caputo introdujo un componente político en su análisis, señalando que la incertidumbre electoral tras los comicios en la provincia de Buenos Aires generó un retroceso en el proceso de desinflación que el Gobierno consideraba “encaminado”. Según su visión, este “ruido” financiero impactó en el riesgo país y, consecuentemente, en los precios.
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“La situación está mejor, pero la gente la pasa mal”
En un tono que buscó equilibrar el optimismo macroeconómico con la realidad social, el funcionario reconoció que el crecimiento no llega a todos por igual. “Necesitamos que el país recupere lo más rápido posible porque somos conscientes de que hay mucha gente que la está pasando mal”, admitió, aunque insistió en que la pendiente de la actividad económica es positiva.
Con la mira puesta en el segundo semestre, el Gobierno apuesta todo a la estabilidad cambiaria y al control fiscal para que los precios finalmente “converjan a niveles internacionales”. Por ahora, el mercado mira con cautela: mientras Caputo habla de un 0,x% para la primavera, los analistas privados todavía sitúan sus proyecciones cerca del 2% para mayo.