El juez federal Julián Ercolini ordenó un operativo en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), ubicada en la calle Adolfo Alsina al 400. La medida respondió a un pedido del fiscal Eduardo Taiano, quien impulsó una investigación contra el secretario general del gremio, Abel Furlán, y la accionista de la firma USEM S.A., María Soledad Calle.
La causa se originó tras una denuncia de la Fundación para la Paz y el Cambio Climático. El escrito judicial cuestionó un contrato por 10 años que cedía a la empresa USEM el control operativo de los aportes sindicales. Según la acusación, la compañía percibiría honorarios mensuales cercanos a los 100 millones de pesos, equivalentes al 0,5 por ciento de la recaudación total.
El foco en el conflicto de intereses
Uno de los puntos centrales de la investigación reside en la figura de María Soledad Calle. La mujer es accionista de la empresa contratada y, paralelamente, figuraría como empleada en relación de dependencia de la misma UOM. Esta duplicidad de roles despertó sospechas sobre la transparencia en los controles de los fondos de los 200.000 afiliados que integran el sindicato.
Personal de la División de Delitos Fiscales de la Policía Federal Argentina retiró del edificio documentos relacionados con la aprobación y ejecución del convenio.
Asimismo, el magistrado solicitó informes a la Inspección General de Justicia (IGJ) para conocer la composición societaria de la firma involucrada y requirió a la Secretaría de Trabajo los estados contables del gremio de los últimos cinco años.