La compra de campos muestra signos de reactivación

Con una demanda que supera ampliamente a la oferta, los campos productivos en el denominado “triángulo de oro” registran subas del 10%.

Tras varios años marcados por la cautela y la incertidumbre, el mercado de tierras en Argentina comienza a mostrar una dinámica de firme reactivación.

El interés por adquirir suelos productivos ha vuelto a posicionarse como una prioridad para inversores que buscan activos reales de largo plazo, impulsados por mejores márgenes agrícolas y una expectativa de mayor estabilidad económica. Sin embargo, este renovado apetito inversor se enfrenta hoy a una limitación física: la escasez de establecimientos disponibles en las zonas más codiciadas.

“Hoy el mercado está con más demanda que oferta, hay mucha gente queriendo meterse en el sector agro o comprar campos, pero obviamente mucha oferta de estos campos no están a la venta”, explica Federico Nordheimer, Director Ejecutivo de Nordheimer Campos y Estancias.

Según el especialista, esta presión compradora genera un efecto de expansión geográfica, ya que los inversores buscan primero en la zona núcleo y, “a medida que hay menos, se van alejando de esta periferia”.

El “triángulo de oro” y el retorno a precios máximos

Dentro del mapa productivo argentino, el foco principal sigue puesto en el denominado “triángulo de oro”, comprendido por las localidades de Pergamino,

Salto y Rojas. Esta región es valorada por su excepcional calidad de suelo y estabilidad climática. Actualmente, los valores de referencia en esta zona rondan los 20.000 dólares por hectárea, lo que representa un incremento cercano al 10% respecto al año anterior.

Este valor acerca al mercado a sus picos históricos. “En 2011 han llegado a haber operaciones de 18, 19 o hasta 20 mil dólares en esa zona, que fue el pico”, recuerda Nordheimer, comparándolo con los 13.000 o 14.000 dólares que se pagaban hace apenas tres años cuando el panorama era más complejo.

Hoy, con una rentabilidad promedio que se ubica entre el 3% y el 3,5% anual —llegando incluso al 4% en casos específicos—, la tierra vuelve a ser un refugio de valor atractivo.

Operaciones “fuera de mercado”

Una de las particularidades de la coyuntura actual es la velocidad con la que se concretan los negocios. Debido a la alta demanda, muchas operaciones ni siquiera llegan a publicarse de manera masiva.

“En esta zona es difícil que haya campos a la venta, entonces cuando entra un campo se maneja mucho en circuito fuera de mercado, con clientes directos sin publicar”, revela Nordheimer, quien define a estas propiedades como “un cheque al portador para los clientes”.

“Va a seguir habiendo movimiento y va a estar ligado a cómo sucede y cómo ande la política y la economía en este país porque, además de la rentabilidad de los campos, influye mucho en la toma de decisiones”, concluye el directivo.

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