Por Sebastian Serrano, Co-founder & CEO de Ripio
A un mes de haber tocado su piso para el ciclo en USD 60.187 el 6 de febrero, Bitcoin volvió a crecer durante el último mes casi un 15%, hasta los USD 69.200 que alcanzó esta mañana. En este arranque de marzo, Bitcoin tuvo incluso un pico por encima de los USD 74.000 el 4 de marzo, pero volvió pronto a su zona de lateralización en los USD 63.000-70.000, franja en la que se había estado moviendo durante el último mes. En paralelo, en las últimas semanas se dieron hitos como la compra #100 de Bitcoin por parte de Strategy o la llegada a las marcas de 1 millón de bitcoins atesorados por empresas públicas y también de 20 millones de bitcoins minados en total, alcanzada hoy. Pese a la mejora del ánimo del mercado, que viene buscando salir de la zona de “miedo extremo”, al momento la diferencia de precio de Bitcoin contra su ATH de USD 126.198 marcado el 5 de octubre, hace cinco meses, sigue siendo de alrededor de un 45% en baja.
Esta caída tan pronunciada no fue casual ni puramente orgánica, sino el resultado de la confluencia de dos factores: un escenario macroeconómico más restrictivo (con señales de un perfil más agresivo para la Fed) y un agresivo proceso de desapalancamiento. Solo el 2 de febrero se registraron liquidaciones por USD 2.500 millones, seguidas de otro pico de USD 1.000 millones el 5 de febrero. Estas ventas forzadas aceleraron la tendencia a la baja y arrastraron la capitalización global de cripto por debajo de los USD 2,2 billones, su menor volumen desde octubre de 2024.
El panorama actual es de menor apetito por el riesgo. Primero lo vimos en los mercados bursátiles tradicionales, especialmente en acciones tecnológicas, y ahora más concretamente en cripto. Los mercados que dependen de la liquidez global (como cripto) están bajo estrés, y Bitcoin mostró una sensibilidad extrema a los bonos del Tesoro estadounidense, el dólar y la volatilidad del factor miedo en el mercado de valores (VIX).
A esto se suma el frente geopolítico, con la incertidumbre por los aranceles en Estados Unidos, tras el freno de la Corte Suprema a los “arancéles recíprocos”, y la escalada de las tensiones en Medio Oriente. El conflicto entre Estados Unidos e Irán disparó el precio del crudo Brent, que había terminado febrero por debajo de los USD 73 y alcanzó los USD 108 en la apertura de mercados de este lunes 9, su precio más alto desde junio de 2022.
Mientras que el gas natural europeo también tuvo la mayor subida desde la crisis energética de mediados de 2022, y duplicó su precio durante marzo, tras la suspensión de la producción en Qatar. Cuando la energía se encarece, la inflación presiona y los bancos centrales postergan los recortes de tasas, lo que termina restringiendo la liquidez que necesita Bitcoin para traccionar,
En este contexto, si se profundiza el sentimiento de “miedo extremo” en el mercado, Bitcoin podría seguir bajando para testear regiones de liquidez en USD 60.000 y USD 53.000, lo que lo llevaría a su nivel más bajo desde febrero de 2024, hace dos años. Mientras que para la recuperación, la zona alrededor de los USD 73.000 muestra resistencia: aunque se rompió momentáneamente durante el miércoles 4, el mercado fue corrigiendo nuevamente hasta la zona de lateralización por debajo de los USD 70.000. Superado ese umbral, por encima queda una resistencia más fuerte proyectada en los USD 75.500.
Un mercado que cambió su estructura
Haciendo un balance de 2025, el ciclo resultó marcadamente institucional, con mucho desarrollo regulatorio, crecimiento de los ETF creciendo y avances legislativos, pero no faltó la euforia masiva que vimos en ciclos anteriores en retail. Aunque el marco que venimos describiendo afectó incluso el flujo institucional, que fue un poco errático en las últimas semanas, con salidas de capital de los ETP por alrededor de USD 1.700 millones en la primera semana de febrero.
Tuvimos un shock de liquidaciones enorme el 10 de octubre de 2025 y un segundo impacto a comienzos de febrero de 2026. Estas liquidaciones cambiaron la estructura del mercado y nos metieron en un “invierno”, con mayor lateralización o semanas de fuertes tendencias a la baja. Sin embargo, parece un ‘invierno’ menos crudo que otros, porque tampoco hubo un ‘verano’ extremo previo: no hubo sobrecompra masiva y el apalancamiento excesivo ya fue liquidado.
En ese contexto, muchos holders están tomando ganancias, asumiendo un año de lateralización o, en el peor caso, a la baja. Pero, a diferencia de otros ciclos, es difícil imaginar una corrección del 80%, como ocurrió después del máximo de 2017. Recordemos que ese diciembre Bitcoin alcanzó los USD 19.700 y un año después, en diciembre de 2018, se compraba por debajo de los USD 3.400, una caída del 83%. Tendría que pasar algo durísimo, un evento sin precedentes, para un recorte así en el precio de la principal criptomoneda del mercado.
La tesis bullish se mantiene a largo plazo
A pesar del ruido, se mantiene la tesis de Bitcoin a un millón de dólares para el final de la década. Los fundamentos son sólidos y hay un dato curioso que ilustra muy bien el camino ascendente de Bitcoin en estos 17 años desde su lanzamiento: el BTC llega a cada halving con un dígito más. En el de 2012, valía unos USD 12; en el de 2016, más USD 660; en el de 2020 llegó a USD 8740 y el último, en 2024, fue con el BTC a más de USD 63.600.
La narrativa del suministro limitado sigue siendo muy importante, al punto de que se superó esta mañana la barrera de los 20 millones de bitcoins minados, lo que deja apenas 1 millón pendiente de minado. Mediante el sistema de halvings, se estima que el remanente de bitcoins sin minar demorará hasta 2140 en extraerse. Esa escasez se siente incluso aunque la exposición a Bitcoin se haya diversificado mediante sintéticos (BTC wrapped, ETF, futuros): hoy el mercado de derivados de Bitcoin es 6,5 veces mayor al spot. También hay una creciente adopción institucional, tanto corporativa como soberana, con estados y grandes empresas atesorando BTC entre otras criptomonedas; y, con 17 años de existencia y los avances regulatorios, la relación entre Bitcoin y el resto de los mercados y sectores de la economía y las finanzas es cada vez mayor.
Por este tipo de argumentos, confío en que entramos a un invierno corto, de alrededor de un año. Si marcamos el inicio en octubre de 2025, entonces podríamos ver un enfriamiento que se estire hasta octubre o diciembre de este año. Aunque es difícil saberlo, porque cada vez tiene menos sentido la idea de los ciclos clásicos de cripto y estamos entrando en un nuevo régimen y una nueva lógica en el mercado, que hay que monitorear. Puntualmente, creo que el gran riesgo no viene de cripto: puede pasar que el mercado de la IA o de las tecnológicas tenga otra corrección fuerte que se contagie al resto de los mercados, incluido cripto.
Como sea, creo que 2026 va a ser un año menos eufórico, donde a nivel institucional la adopción va a seguir creciendo porque los fundamentales son fuertes y en un escenario de Bitcoin barato las empresas y los estados, por intermedio de los gobiernos, tienen mucho poder de compra. A un precio el doble de alto que ahora, las tenencias de Bitcoin no pararon de aumentar y ya hay alrededor de 150 empresas públicas con tesoros en cripto. Solo las 10 principales, encabezadas por Strategy, acumulan casi un millón de bitcoins, alrededor de un 5% del suministro ya minado. De hecho, Strategy aprovechó la caída de Bitcoin y en estos días compró otros 592 bitcoins por casi 40 millones de dólares, a un precio promedio cercano a los USD 67.300. Fue su compra número 100 de Bitcoin.
Medidas anticíclicas: stablecoins y diversificación a activos tokenizados
Mientras el mercado minorista se centra en acumular posiciones lentamente, muchos inversores están diversificando y buscando refugio en activos menos volátiles, como los bonos, algo que ahora también se puede hacer sin fricciones y 24/7 gracias a wAL30rd, el token de Ripio que ofrece exposición al bono soberano más operado en la Bolsa local.
Por otro lado, las stablecoins se probaron contracíclicas y están creciendo incluso cuando el precio de los grandes activos no está pujante. Es un sector que hoy tiene una capitalización cercana a los USD 310.000 millones, que las estimaciones indican que se podría duplicar para finales de este año y tocar el billón de dólares en 2028, de la mano de la ampliación de casos de uso y de la adopción corporativa en tesorería y pagos B2B.
Productos como wARS, la stablecoin asociada al peso argentino que lanzó Ripio junto a tokens referenciados en las monedas fiat de Brasil (wBRL), México (wMXN), Chile (wCLP), Colombia (wCOP) y Perú (wPEN), están abriendo canales de liquidez y reserva de valor que permiten navegar estos meses de lateralización con una estrategia financiera más sofisticada.