El alivio que mostraron los precios de los combustibles durante el primer bimestre del año se evaporó en menos de tres semanas. Desde que se profundizó la crisis bélica en el Golfo y el petróleo internacional inició su escalada, las pizarras de las estaciones de servicio en Argentina registraron un aumento acumulado del 8,67%. Según datos de la consultora EcoGo, el índice de precios promedio de naftas y gasoil saltó de 136,3 puntos a finales de febrero a 148,2 este lunes 16 de marzo.
El impacto es visible en las principales bocas de expendio de la Ciudad de Buenos Aires, donde la nafta Súper de YPF pasó de $1.738 a $1.883 en apenas siete días. La suba no es aislada: en las estaciones Shell, el litro de Súper ya se ubica en $1.890, mientras que en Axion el valor alcanzó los $1.809. Esta dinámica refleja un traslado casi inmediato de la volatilidad internacional al mercado doméstico, sumando una presión inesperada sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Radiografía de los aumentos por bandera
El relevamiento semanal muestra una dispersión de ajustes que promedian el 4,8% para el conjunto de combustibles líquidos:
YPF: Lideró las subas en el segmento básico con un 8,3% de aumento en la nafta Súper ($145 de incremento). Sus productos Premium, Infinia e Infinia Diesel, subieron un 4% promedio, situándose cerca de los $2.000.
Shell: El gasoil premium (V-Power Diesel) registró el salto nominal más alto con un incremento de $131, llegando a los $2.129. La nafta Súper subió un 5,8%.
Axion: Mostró ajustes más moderados en el segmento premium (2% en Quantium), pero su Diesel X10 escaló un 5%, alcanzando los $1.899.
Efecto contagio: la inflación de marzo en riesgo
Analistas de GMA Capital advierten que el salto en los surtidores es un factor determinante para la inflación del mes, que se estima en torno al 2,8%. De acuerdo a sus modelos de proyección, un aumento del 10% en los combustibles le suma automáticamente 0,37 puntos porcentuales al índice general de precios.
El riesgo principal, señalan los expertos, es el “efecto de segunda ronda”. El encarecimiento de la logística y los fletes, derivado de un petróleo Brent que coquetea con los 100 dólares, impactará inevitablemente en el costo de los alimentos y bienes industriales en las próximas semanas. Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga, la posibilidad de retomar un sendero descendente en la inflación local dependerá críticamente de la estrategia de las petroleras y de nuevos ajustes en los impuestos específicos al sector.