La expansión geográfica del picudo negro de la vaina alcanzó un nuevo hito con la detección oficial de ejemplares en las cercanías de Ceres, en el noroeste de Santa Fe. El hallazgo fue constatado esta semana por especialistas del INTA, tras recibir consultas de asesores técnicos preocupados por la sanidad de los cultivos de soja.
Este registro confirma que la plaga, históricamente circunscripta al norte del país, continúa su desplazamiento hacia el sur y el este. El radio de afectación de este insecto incluyó a la provincia de Córdoba a mediados de 2025 y alcanzó el sudeste de Santiago del Estero en enero de 2026.
La presencia en Santa Fe consolida un cambio en la distribución territorial de una especie que daña directamente vainas y granos, comprometiendo el potencial de rinde.
Vigilancia técnica y sectorial
Eduardo Trumper, coordinador del Programa de Protección Vegetal del INTA, aclaró que las recientes detecciones requieren una atención sostenida por parte de los productores.
El organismo intensificó las jornadas de capacitación para lograr una identificación temprana, factor determinante para evitar aplicaciones de agroquímicos innecesarias.
El sector privado también incorporó la problemática en sus agendas técnicas. Paralelamente, los productores ajustan sus buenas prácticas agrícolas para minimizar riesgos durante la campaña 2025/2026.
La generación de datos poblacionales permitirá diseñar estrategias de manejo integrado que contemplen tanto el control químico como el monitoreo sistemático de los lotes.