Caputo defendió su gestión con indicadores récord

Luis Caputo defendió la gestión económica resaltando récords en inversión y PBI. Sin embargo, analistas advierten sobre el crecimiento de la informalidad laboral y el desempleo del 7,5%, señalando una brecha entre la mejora macroeconómica y la precarización del trabajo.

Luis Caputo. Foto: NA.

En una semana de intensa actividad política, el responsable de la cartera económica, Luis Caputo, utilizó sus canales oficiales para exponer cuatro pilares que, según su análisis, demuestran la solidez del rumbo financiero actual. El funcionario enfatizó que la inversión experimentó un alza del 16,4%, mientras que el Producto Bruto Interno (PBI), el consumo de las familias y el volumen de ventas al exterior alcanzaron máximos históricos. Con el respaldo del presidente Javier Milei, Caputo sostuvo que estos datos duros sirven para neutralizar las versiones pesimistas sobre la realidad argentina, argumentando que el ordenamiento de las cuentas públicas es el único camino genuino para el bienestar nacional.

Los matices de los analistas frente a la euforia oficial

A pesar del optimismo gubernamental, consultoras privadas y especialistas sugieren una lectura más cautelosa de las estadísticas. Desde la firma Audemus, se advirtió que, si bien el PBI total muestra cifras elevadas, la medición por habitante todavía se encuentra rezagada respecto a niveles alcanzados hace más de una década. Los economistas señalan que el auge exportador está concentrado principalmente en materias primas y que la tasa de inversión, aunque creciente, no supera los registros obtenidos en años previos como 2017 o 2023. Esta discrepancia entre las cifras globales y la distribución del crecimiento marca una tensión persistente entre la visión de la macroeconomía y la realidad per cápita.

El fenómeno de la precarización en el mercado de trabajo

Un punto que no formó parte de la comunicación ministerial fue el reciente informe del Indec sobre el mercado laboral, que situó la desocupación en un 7,5%. Este valor representa un incremento de 1,1 puntos porcentuales en comparación con el cierre del año anterior. Según un relevamiento de la consultora Invecq, aunque no se observa una destrucción masiva de puestos, existe un proceso de sustitución preocupante: mientras el sector privado formal perdió 182.000 empleos, la informalidad absorbió a 376.000 personas. Esta tendencia hacia el trabajo sin cobertura social ha servido como amortiguador para que la tasa de desempleo no se dispare, pero a costa de una mayor precariedad en los ingresos.

Sectores en transición y proyecciones para el próximo ciclo

El análisis sectorial revela comportamientos dispares: la industria y el comercio han volcado gran parte de su actividad al empleo no registrado, mientras que la construcción es el único rubro que muestra una caída neta tanto en puestos formales como informales. Para el año 2026, las previsiones indican que el crecimiento económico continuará, pero estará traccionado por actividades como la minería y la energía, que no demandan grandes volúmenes de mano de obra. De cumplirse estos pronósticos, Argentina encadenaría dos años de expansión económica por primera vez desde 2011, aunque con el desafío estructural de transformar ese avance en empleos de calidad y estabilidad para la población.

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