El tercer año de gestión de Javier Milei comenzó con una zona de turbulencias que afecta directamente al corazón de la Casa Rosada. Manuel Adorni, quien pasó de ser el portavoz cotidiano a un Jefe de Gabinete de perfil bajo, se encuentra hoy en el centro de una controversia que combina expedientes judiciales con el malestar social. El episodio que detonó la crisis fue el traslado de su esposa, Bettina Angeletti, en una comitiva oficial a Nueva York y un posterior viaje familiar a Punta del Este en un avión privado.
La situación sumó gravedad con la aparición de una propiedad en el country Indio Cua Golf Club que no figuraría en la declaración jurada del funcionario. A esto se añade la mención de Adorni en peritajes relacionados con Mauricio Novelli, investigado por la criptoestafa conocida como caso $Libra.
Ante este escenario, el funcionario optó por el silencio público, limitándose a difundir datos económicos positivos a través de sus canales digitales oficiales.
Nombres en el tablero de relevos
A pesar de que fuentes de Balcarce 50 aseguran que el Jefe de Gabinete está “inamovible”, en los despachos oficiales comenzaron a circular nombres para una eventual sucesión.
Pablo Quirno, actual canciller, aparece como la opción técnica más sólida, aunque su salida de Relaciones Exteriores generaría un nuevo vacío en un área que ya tuvo tres titulares. Otros nombres que orbitan la posibilidad de recambio son Diego Santilli, Sandra Pettovello y Eduardo “Lule” Menem, este último del círculo íntimo de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La decisión final reside exclusivamente en el binomio presidencial. Para Javier Milei, desprenderse de Adorni representaría una concesión ante la ofensiva del kirchnerismo, sector al que acusa de coordinar una operación de desprestigio.
No obstante, el desgaste es reconocido internamente: encuestas recientes reflejan una caída en la imagen de la gestión, vinculada a la percepción de privilegios en un contexto de restricción económica para la mayoría de los asalariados.