El costo de vida para las familias argentinas sumó una nueva presión con la escalada de las boletas de luz y gas. Según un informe del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación (IDEP) de ATE bonaerense, las tarifas de electricidad, gas y combustibles acumularon un alza del 605% durante la gestión actual, una cifra que triplica la inflación acumulada del 201% en el mismo periodo.
Desfasaje salarial: Mientras las tarifas subieron más del 600%, los sueldos estatales crecieron apenas entre un 170% y 191%.
Vaca Muerta: Argentina posee reservas récord de gas y petróleo, lo que abre el debate sobre el costo de extracción versus el precio de venta.
Conflicto global: La inestabilidad en el estrecho de Ormuz disparó el crudo a nivel mundial, impactando directamente en el surtidor local.
El dogma de los precios internacionales
La controversia central radica en la decisión oficial de “internacionalizar” los precios energéticos. Marcos Rebasa, exdirector del ENRE e integrante del Instituto Scalabrini Ortiz (IESO), cuestionó duramente esta política al señalar que el país produce lo que consume. “¿Por qué se acopla al precio internacional si tenemos petróleo abundante y gas que nos sale por las orejas?”, disparó el especialista.
El costo de producción local debería ser la referencia, ya que el gas representa el 60% del costo de la generación eléctrica.
Según Rebasa, el precio del millón de BTU (unidad de medida del gas) tiene una base de 4 dólares, cuando históricamente se ha discutido que el costo real es significativamente menor. Para el exdirector, la insistencia en cobrar a valores globales —inflados hoy por la guerra en Medio Oriente— responde más a un “dogma religioso” que a una necesidad técnica o económica de las empresas productoras.
La paradoja de exportar con precios altos
La contradicción que señalan los expertos es que, en un escenario donde Vaca Muerta permite generar saldos exportables, el usuario local termina pagando el costo de oportunidad de un mercado externo en conflicto. Rebasa apuntó contra la falta de explicaciones de Horacio Marín (titular de YPF), afirmando que los comunicados oficiales se contradicen al no poder justificar por qué una guerra a miles de kilómetros encarece un recurso que se extrae en suelo argentino.
En términos de bolsillo, este modelo de paridad de exportación implica que cualquier tensión geopolítica en el Golfo Pérsico se traslada automáticamente a la boleta que paga un comercio en Buenos Aires o una pyme en el interior, profundizando la pérdida de competitividad de la industria local.