Fentanilo en Argentina: se cuadruplicaron los secuestros y crece la alerta oficial

En 2025 se incautaron más de 1.600 ampollas de este potente opioide, una cifra récord frente a las apenas 18 unidades detectadas el año anterior.

Faltante de 25 ampollas de fentanilo en un hospital de Bahía Blanca. Foto: Web.

Aunque los especialistas aseguran que Argentina aún está lejos de la crisis sanitaria que atraviesa Estados Unidos, los números de 2025 encendieron las alarmas. Las fuerzas federales secuestraron 1.628 ampollas de fentanilo y remifentanilo, un salto exponencial comparado con los registros de 2024. Las autoridades intentan determinar si se trata de un aumento en el tráfico o de una mejora en los controles de desvíos internos.

  • Poder letal: El fentanilo es 100 veces más potente que la morfina; una dosis mínima puede ser mortal.

  • Origen del desvío: La mayoría de las incautaciones provienen de “empleados infieles” en el sistema de salud o contrabando desde Paraguay.

  • Consumo “de nicho”: Por ahora, no se detecta producción ilegal local ni un consumo masivo, limitándose a ámbitos muy específicos o casos aislados.


El mapa de los operativos y el tráfico

La mayoría de los secuestros ocurrieron en zonas de frontera y en centros urbanos como Buenos Aires, Mendoza y Rosario. Un análisis de los 11 operativos más relevantes de 2025 revela dos rutas principales:

  1. Contrabando internacional: Ingreso de ampollas de laboratorios paraguayos (marcas como Voldex o Fenium) a través de Misiones y Formosa, con destino final en grandes ciudades argentinas o Chile.

  2. Robo hormiga: Sustracción de material de farmacias y hospitales públicos, como el caso del Hospital Paroissien en La Matanza o el Hospital Urquiza en Entre Ríos.

Entre los hallazgos más grandes del año, la Gendarmería detectó 498 ampollas en Clorinda y la Prefectura incautó cargamentos de 300 y 200 unidades en operativos fluviales sobre el Río Paraná.


Muertes en Palermo y el mercado negro

El tema cobró relevancia mediática tras las muertes de un anestesista y un enfermero en el barrio de Palermo. En ambos casos, se hallaron ampollas de propofol, midazolam y fentanilo, evidenciando un circuito de desvío de fármacos de uso hospitalario hacia el consumo privado.

“En Argentina los opioides no tienen tradición de sustancia de abuso. Hoy los problemas vienen por el ‘tusi’ en sectores altos o alcohol y cocaína fumada en los bajos”, explicó el Dr. Carlos Damin, director del Hospital Fernández.


Prevención y control estatal

Ante el aumento de las estadísticas, el Ministerio de Seguridad de la Nación activó el Sistema de Alerta Temprana (SAT) y conformó una mesa de trabajo junto a Salud, ANMAT y AFIP. El objetivo es monitorear de cerca el uso indebido de precursores químicos y endurecer los controles sobre el personal de salud con acceso a estas sustancias.

Si bien la situación no se compara con la epidemia norteamericana, la proliferación de remifentanilo (una versión aún más potente) y la frecuencia de los hallazgos en encomiendas sugieren un fenómeno incipiente que el Estado ya no puede ignorar.

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