La informalidad laboral en Argentina mantuvo su tendencia ascendente durante el último año. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la tasa de trabajadores sin aportes jubilatorios se ubicó en el 43% durante el cuarto trimestre de 2025. Al inicio de la gestión de Javier Milei, este indicador se encontraba en 41,4%, lo que marca un crecimiento de 1,6 puntos porcentuales en el periodo.
El relevamiento, realizado sobre 31 aglomerados urbanos, contabilizó 5,8 millones de personas en esta condición. Sin embargo, al proyectar los datos al total de la población nacional, la cifra de trabajadores informales ascendió a nueve millones. Este fenómeno se dio en un contexto donde la desocupación también registró un alza, alcanzando el 7,5% de la población económicamente activa, 1,1 puntos por encima del mismo lapso de 2024.
Sectores y grupos vulnerables
La precariedad laboral no afectó de manera uniforme a todos los estratos sociales. El segmento de jóvenes de hasta 29 años registró la mayor proporción de empleo no registrado con un 58,4%.
Asimismo, se observó un incremento crítico en los adultos mayores de 65 años, donde la informalidad llegó al 58%. En este grupo, los varones pasaron de un 45,3% a un 55,6% de informalidad en solo doce meses.
Por otra parte, la brecha de género persistió en el mercado de trabajo. El 44,5% de las mujeres se desempeñó de manera informal, frente al 41,8% registrado en los varones. El economista Santiago Casas, de la consultora EcoAnalytics, señaló que la recuperación económica todavía no se tradujo en una mejora del empleo de calidad y advirtió sobre el deterioro de las condiciones en el sector formal a fines de año.