El ministro de Economía Luis Caputo arribará este miércoles a Washington D.C. para participar de las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
El eje central de la agenda es el encuentro con la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, con el fin de avanzar en la segunda revisión del acuerdo vigente. El éxito de estas gestiones permitiría liberar un desembolso pendiente de 1.000 millones de dólares para fortalecer las arcas del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
El desafío de las reservas y el pedido de flexibilidad
A pesar de que el BCRA logró adquirir USD 5.721 millones en lo que va del año, la gestión económica arrastra el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas de 2025. Según la metodología del FMI, el año pasado cerró con un saldo negativo de USD 14.100 millones, cifra distante de los USD 1.000 millones negativos pactados originalmente.
Ante este escenario, el primer mandatario Javier Milei y su equipo económico evalúan solicitar un waiver o dispensa ante el directorio del organismo.
Paralelamente, Caputo intentará modificar el esquema de evaluación: el funcionario propone sustituir las metas trimestrales por objetivos anuales. El ministro argumentó que la estacionalidad de las exportaciones impide dar certezas sobre las compras de divisas en periodos cortos de tiempo.
Ajuste en las proyecciones económicas
El viaje ocurre en una semana de datos complejos para la administración nacional. El FMI recortó la previsión de crecimiento para Argentina del 4% al 3,5% para el presente año y elevó la proyección de inflación al 30,4%. Esta cifra duplica la estimación anterior de octubre, que se situaba en el 16,4%.
En el ámbito local, el INDEC informó que la inflación de marzo alcanzó el 3,4%, la medición más alta en lo que va de 2026. Con este registro, el acumulado del primer trimestre llegó al 9,4%, situándose al borde del 10,1% que el Palacio de Hacienda había proyectado para todo el ejercicio anual en su presupuesto.