El agresor, al sentirse descubierto, huyó del lugar. Sin embargo, la Policía logró dar con su paradero en el barrio Ceferino, a pocas cuadras del domicilio. Al verse rodeado por los efectivos, el hombre intentó suicidarse provocándose heridas leves que no pusieron en riesgo su vida inmediata. Fue trasladado a un centro de salud para recibir atención médica y, transcurrido el tiempo necesario, quedó detenido y puesto a disposición de la Justicia.
La fiscalía interviniente, en coordinación con el Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), inició actuaciones en el lugar del hecho. Se recolectaron pruebas, se levantaron declaraciones y se trabajó en la reconstrucción de la secuencia del ataque.
Además, se sabe que la víctima había sido objeto de violencia previa por parte de su pareja, y que un familiar presentó una denuncia en el año pasado por situaciones similares. Esas circunstancias se suman a la investigación actual.
Los menores de edad involucrados fueron puestos a resguardo y reciben contención por parte de gabinetes interdisciplinarios. La fiscalía caratuló el caso como tentativa de femicidio, mientras se continúan las pericias para determinar la mecánica exacta del ataque y evaluar si existen antecedentes de violencia estructural en la relación de pareja.
El episodio de Salta suma una nueva arista al problema de la violencia de género en contextos domésticos: ¿qué mecanismos existen para proteger a las víctimas que ya han solicitado ayuda previa? Y, en paralelo, ¿qué papel juegan las comunidades cuando se enfrentan a situaciones de emergencia en su barrio?