El testimonio en Comodoro Py
Hilda Horovitz declaró durante más de seis horas ante el Tribunal Oral Federal 7 en el marco del juicio por la presunta red de sobornos vinculada a los tres mandatos kirchneristas. La audiencia terminó abruptamente pocos minutos después de las 16:00, luego de que la mujer rompiera en llanto al escuchar un audio donde mencionaba a su padre adoptivo.
Ante la imposibilidad de que recuperara su estado de salud, los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli suspendieron el trámite hasta el próximo jueves. El Servicio de Asistencia Médica de Emergencia (SAME) trasladó a la testigo en silla de ruedas para realizarle estudios cardiológicos.
Durante la primera parte de la jornada, Horovitz ratificó la existencia de los manuscritos que originaron la causa judicial. Describió que su expareja guardaba los elementos en un ropero del dormitorio común y detalló que observó un cuaderno naranja de la marca Gloria, uno verde, anotaciones con espirales y libretas. Manifestó que realizó copias furtivas de ese material para protegerse debido a la mala relación que mantenía con el chofer.
Las acusaciones y los bolsos
La testigo aseguró ante los magistrados y la fiscal Fabiana León que fungió como testaferro de Oscar Centeno en la adquisición de inmuebles y vehículos. Afirmó que el chofer utilizó su nombre para realizar transacciones y que ella concurría al Banco HSBC a pagar cuotas en dólares con dinero en efectivo que el hombre le entregaba.
Según su relato, Centeno adquirió departamentos, una flota de automóviles y propiedades con fondos que excedían sus ingresos habituales, mientras se quejaba de recibir solo porciones menores por parte de sus superiores.
La fiscalía ordenó la exhibición de cuatro bolsos vacíos que forman parte de la prueba del expediente. Horovitz reconoció los objetos y explicó que los entregó con anterioridad a la Justicia por temor a quedar involucrada en la causa.
Asimismo, recordó un episodio en el cual el imputado le enseñó un bolso específico para explicarle la modalidad con la que se acomodaban los fajos de billetes para optimizar el espacio disponible.