El perfil del turismo receptivo
La llegada de visitantes extranjeros durante abril estuvo liderada por el flujo proveniente de Brasil, que aportó 94.800 turistas. En el orden de importancia continuaron los ciudadanos de Uruguay con 76.200 personas y los viajeros procedentes de Europa con 70.900 ingresos.
La Encuesta de Turismo Internacional (ETI) aportó detalles sobre las motivaciones y pautas de consumo de quienes ingresaron por vía aérea. El 50,5% de los no residentes manifestó que el motivo principal de su viaje fue por vacaciones u ocio. Asimismo, las actividades vinculadas a la gastronomía fueron seleccionadas por el 71,8% de estos visitantes, mientras que la concurrencia a circuitos culturales alcanzó al 56,7% de los encuestados.
El balance del primer cuatrimestre
La tendencia mensual se replicó de manera idéntica en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2026. Entre enero y abril ingresaron al país 3,5 millones de visitantes no residentes, cifra que representó un incremento del 6,5% frente al mismo período del año anterior. Paralelamente, las salidas de argentinos totalizaron 7,2 millones de personas, marcando un descenso del 13,7%.
La caída del turismo emisivo se sintió con mayor fuerza entre los excursionistas, cuyo movimiento hacia el exterior se redujo un 17,1%. Si se suprime este segmento de un solo día y se analiza únicamente el balance de turistas que realizaron al menos una noche de alojamiento, el saldo del cuatrimestre cerró con un déficit de 3,03 millones de personas. El indicador significó una moderación frente a la pérdida de 3,89 millones reportada en el primer cuatrimestre de 2025.
Los desplazamientos internacionales continúan condicionados por factores económicos locales y regionales. La reducción de la brecha plantea dudas sobre si la tendencia actual responde a un reordenamiento estructural del consumo de viajes o si constituye una contracción estacional transitoria.
Las futuras mediciones de los meses invernales aportarán elementos para determinar si el saldo turístico se encamina hacia la convergencia o si mantendrá su histórica fisonomía deficitaria.