El balance del comercio exterior del sector marítimo generó lecturas contrapuestas entre el equipo económico nacional y los representantes de las principales cámaras empresariales de la actividad. El ministro de Economía ponderó de manera pública una notable expansión superior al treinta por ciento en el valor de los despachos hacia los mercados internacionales durante el primer tercio del año, un resultado traccionado por el incremento en las toneladas enviadas de moluscos, conservas y filetes frescos hacia destinos clave como Asia, Europa y Norteamérica. No obstante, las corporaciones armadoras de la industria relativizaron el optimismo oficial al sostener que los registros estadísticos obedecen de forma exclusiva a factores biológicos y ambientales de la fauna marina, ocultando un escenario de asfixia financiera provocado por el encarecimiento de los combustibles, la presión impositiva de los derechos de exportación y la conflictividad con los gremios marítimos.
Los análisis técnicos elaborados por las asociaciones de congeladores y pesqueros aclaran que el incremento de las divisas liquidadas responde al comportamiento estacional del calamar de la patagonia, cuya captura se concentró de manera inusual en los primeros meses de la temporada debido a la alta densidad del recurso en el stock sur. Los directivos de las entidades sectoriales señalaron que, al tratarse de una especie con un ciclo de vida anual supeditado a variables climáticas cambiantes, una mayor extracción temprana no equivale a un fortalecimiento de las estructuras productivas ni garantiza la sustentabilidad del negocio a largo plazo. De hecho, el fuerte peso de esta variedad en el total facturado demuestra la dependencia de una sola variable ecológica que compensó momentáneamente la paralización de otras flotas, como la del langostino, que arrastra desfases de comparación respecto al ciclo anterior.
La principal preocupación planteada desde los muelles, especialmente en las terminales bonaerenses de buques fresqueros, radica en que los saldos positivos de exportación suelen confundirse con balances contables favorables. Los empresarios de la pesca insistieron en que es factible registrar picos de facturación en moneda extranjera y, al mismo tiempo, operar a pérdida debido a un andamiaje de costos internos distorsionado que restringe el margen de ganancia de las compañías locales. Las cámaras del sector renovaron su reclamo ante las autoridades políticas para que se revisen de manera urgente las alícuotas aduaneras que gravan los despachos del sector, advirtiendo que los datos macroeconómicos aislados pueden distorsionar el diagnóstico de un sector que requiere alivio fiscal para mantener operativas sus embarcaciones.