Una inesperada solidez en el mercado laboral de los Estados Unidos interrumpió la calma de las plazas financieras globales este viernes. La creación de 172.000 nuevos puestos de trabajo no agrícolas durante mayo, una cifra que superó ampliamente los 88.000 empleos estimados por los analistas, reavivó el temor a que la Reserva Federal (FED) mantenga una política monetaria restrictiva por más tiempo para contener las presiones inflacionarias.
Ante este panorama, los inversores reaccionaron con una masiva toma de ganancias que afectó principalmente al sector tecnológico, altamente dependiente del financiamiento accesible.
El índice Nasdaq lideró las pérdidas en Nueva York al desplomarse un 4,1%, mientras que el S&P 500 retrocedió un 2,6% y el Dow Jones cedió un 1,4%, arrastrando en el camino a gigantes corporativos como Nvidia y Broadcom, cuyas acciones cayeron 4,6% y 5,9% respectivamente.
Paralelamente, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años saltó al 4,53%, consolidando un escenario adverso para los mercados emergentes. Este cambio de tendencia a nivel internacional repercutió de inmediato en la plaza doméstica, donde los activos locales sufrieron el impacto directo del denominado “efecto arrastre”.
El impacto en las acciones y bonos locales
Por su parte, el índice de referencia de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el S&P Merval, reflejó la tendencia externa con un retroceso del 2,8%, ubicándose en las 3.084.617 unidades. De esta manera, el indicador local acumuló una pérdida medida en dólares superior al 4% a lo largo de la semana, presionada además por el avance del tipo de cambio financiero.
En sintonía con este desempeño, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York (ADR) mostraron caídas generalizadas en sus cotizaciones. Las firmas Satellogic y Bioceres encabezaron los números rojos con descensos del 12,5% y 7,7%, mientras que la siderúrgica Ternium retrocedió 4,2% y las entidades financieras sufrieron mermas de hasta el 4,9% en el caso del Banco Macro.
Asimismo, los títulos públicos soberanos en dólares experimentaron una baja promedio del 0,7%. Como consecuencia directa de esta desvalorización de la renta fija, el índice de riesgo país que elabora el banco JP Morgan avanzó once unidades para cerrar la semana en 499 puntos básicos, frenando momentáneamente el objetivo oficial de consolidar un nuevo piso en la medición.