Versiones encontradas en la mesa de negociación
Pakistán, a través de su primer ministro Shehbaz Sharif, confirmó mediante la red social X que se logró el documento final para un memorando de entendimiento entre la Casa Blanca y la República Islámica.
Paralelamente, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ratificó la cercanía geográfica del diálogo, el cual podría formalizarse este domingo en Ginebra con la presencia del vicepresidente estadounidense, JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohammed Bagher Ghalibaf.
Sin embargo, la vigencia del acuerdo generó contradicciones inmediatas entre los mandatarios. El presidente estadounidense, Donald Trump, descalificó los términos difundidos por las agencias de prensa de Teherán mediante la plataforma Truth Social, donde calificó de falsas las afirmaciones de la contraparte.
Esta reacción aconteció un día después de que el propio mandatario norteamericano anunciara la suspensión de bombardeos debido a la proximidad de un pacto definitivo.
Contradicciones estructurales en el documento
Informes de la agencia estatal iraní Mehr detallaron que el borrador consta de 14 puntos, los cuales divergen sustancialmente de la información provista por fuentes de la Casa Blanca.
Funcionarios estadounidenses señalaron a las agencias Reuters y Anadolu que el proyecto constituye un pacto condicionado a resultados. Bajo este criterio, Irán debería destruir y retirar su uranio enriquecido, desmantelar su infraestructura atómica y suspender el financiamiento a grupos armados de la región antes de recibir el levantamiento de las sanciones económicas.
A diferencia de esta postura, los medios oficiales de Teherán indicaron que las exigencias iraníes contemplan el cese inmediato y permanente de los ataques en todos los frentes, incluido Líbano, la reactivación coordinada del estrecho de Ormuz en un plazo de 30 días y el acceso inmediato a 24.000 millones de dólares bloqueados.
Asimismo, el informe de la agencia Mehr incluyó la demanda de un fondo de 300.000 millones de dólares financiado por Washington y sus aliados para la reconstrucción económica de la nación islámica, excluyendo de la agenda sus programas de misiles.