Netanyahu condiciona el repliegue militar a la completa desarticulación de las milicias chiitas

Benjamin Netanyahu condicionó el retiro de las tropas israelíes del sur del Líbano al desarme total de Hezbolá. Pese al reciente acuerdo de paz, el mandatario ordenó continuar destruyendo túneles e instó a sus soldados a ejercer la autodefensa preventiva.

Benjamin Netanyahu

La máxima autoridad del Gobierno de Israel inspeccionó los contingentes castrenses posicionados en la franja meridional libanesa, ratificando que la presencia de sus divisiones de combate se mantendrá firme mientras persista el peligro que representan las facciones respaldadas por Teherán. Acompañado por los mandos del área de Defensa, el jefe de Estado emitió directivas contundentes ante el personal de infantería, remarcando que las operaciones de control terrestre no cesarán de forma automática. Estas definiciones sobrevinieron pocas jornadas después de formalizarse una plataforma preliminar de entendimiento mutuo gestionada en la capital estadounidense, cuyos lineamientos supeditan de forma estricta la evacuación progresiva de los batallones al abandono total del armamento por parte de la organización insurgente.

Durante la arenga en el área bajo control operacional, la conducción política detalló que las maniobras actuales se concentran en el establecimiento de áreas de contención táctica más allá de los límites fronterizos nacionales, neutralizando enclaves residenciales utilizados por la resistencia y desmantelando redes de galerías subterráneas de almacenamiento. Los soldados recibieron la instrucción prioritaria de ejercer el derecho a la autodefensa mediante acciones preventivas ante cualquier indicio de hostilidad inminente, prescindiendo de autorizaciones jerárquicas previas. Las estimaciones oficiales de los servicios de inteligencia indican que las brigadas enemigas retienen una masa considerable de proyectiles balísticos de largo alcance, tras varios meses de intensos intercambios de fuego que diezmaron una porción sustancial de sus cuadros operativos.

La persistencia del conflicto armado en el área fronteriza ha dejado un balance crítico en materia de pérdidas humanas y transformaciones demográficas forzadas. Los reportes de las organizaciones internacionales constatan que las campañas de bombardeos sistemáticos ejecutadas desde el inicio del otoño provocaron la muerte de millares de ciudadanos de la nación vecina y el desarraigo de un gran porcentaje de la población civil en el área de operaciones. Por su parte, el frente interno israelí experimentó afectaciones de menor cuantía, registrando el fallecimiento de poco más de una treintena de efectivos militares y un número reducido de civiles como consecuencia de los ataques con proyectiles transfronterizos.

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