Democratizar el crédito: clave para impulsar a las MiPyMEs

La presidenta del FOGABA repasa los hitos de su gestión y analiza su desembarco al frente de la Red Iberoamericana de Garantías. Un recorrido por la inclusión financiera, el rol del liderazgo femenino y los desafíos del crédito PyME en la región.

Verónica Wejchenberg, Presidenta del FOGABA (Fondo de Garantías Buenos Aires)

En un contexto económico donde el acceso al financiamiento suele convertirse en el principal cuello de botella para el desarrollo productivo, los sistemas de garantías se consolidan como puentes indispensables entre el capital y el trabajo. Al frente del Fondo de Garantías Buenos Aires (FOGABA) y de la Red Federal de Fondos de Garantía Públicos (FONRED), Verónica Wejchenberg ha sido una figura clave en la construcción de herramientas de inclusión financiera con anclaje territorial.

Su trayectoria dio recientemente un salto de proyección internacional al asumir la presidencia de la Red Iberoamericana de Garantías (REGAR), organismo que reúne a 23 instituciones de 11 países de América Latina y Europa. A continuación, los tramos más destacados de una entrevista donde analiza el presente y el futuro del sector, la urgencia de cerrar brechas de género y el valor irrenunciable del vínculo humano frente al avance tecnológico.

Felicitaciones por la presidencia de la Red Iberoamericana de Garantías. Es la primera vez que la Argentina, a través de FOGABA, lidera este espacio. Más allá del logro institucional, a nivel personal y profesional, ¿qué significa para vos asumir este desafío y cuáles son las metas principales que te proponés para estos próximos dos años?

Para mí es un honor y un orgullo que mis pares me hayan elegido para representar a esta prestigiosa red, que nuclea a 23 instituciones de garantía de 11 países de América Latina y Europa.

Los sistemas de garantía a nivel regional e internacional vienen creciendo y son una herramienta clave para incentivar el acceso al crédito para las micro, pequeñas y medianas empresas. Los diversos países que conforman la red apuestan a esta herramienta, y la adoptan como una de las mejores políticas públicas para la inclusión financiera de las MiPyMEs.

Para mí como presidenta del Fondo de Garantías Buenos Aires y de la Red Federal de Fondos de Garantía Públicos de la República Argentina (FONRED), esta designación es un gran reconocimiento y una oportunidad para consolidar y fortalecer los esquemas de garantía, tanto a nivel nacional como internacional.

En los próximos dos años, trabajaremos intensamente para capacitar y profesionalizar los cuadros técnicos de nuestras instituciones, desarrollar nuevos productos que se adecúen a las necesidades de nuestras MiPyMEs, y fortalecer los vínculos con las distintas entidades de garantía de los países de la región, para ampliar y enriquecer a la red.

Iberoamérica es un mapa de realidades diversas: desde la estabilidad de España y Portugal hasta la complejidad de América Latina. Cuando te sentás a charlar con tus pares de la región, ¿cuáles son los desafíos comunes que comparten todas las PyMEs, sin importar el país donde operen?

Desde que asumí la Presidencia de Fogaba en 2020, entendí que para desarrollar a las garantías como herramienta de política pública al servicio de la inclusión financiera, es necesario aprender de la experiencia de otros países y REGAR es el ámbito por excelencia para ello.

Si bien es cierto que la realidad de cada país es diferente, también tenemos características comunes. En Latinoamérica vemos que los esquemas de garantía todavía están en una etapa de maduración, sin ir más lejos en Argentina la primera entidad de garantías fue Fogaba, que fue creada hace sólo 31 años. Por eso se vuelve necesario consolidar la herramienta y continuar desarrollando tareas de difusión, para generar confianza dentro del sistema financiero y para poder ampliar el alcance y llegar a cada MiPyME.

Otro de los desafíos comunes que encontramos en la región son los elevados índices de informalidad. Por este motivo, también tenemos una fuerte tarea de educación financiera, para que nuestras empresas puedan formalizarse y de este modo generar un historial en el sistema financiero que les permita apalancarse y crecer.

El mundo de las finanzas y los bancos suele verse frío, numérico y tradicionalmente masculinizado. ¿Cómo fue tu camino en este sector y qué impronta sentís que le aporta la diversidad y el liderazgo femenino a una gestión pública de financiamiento?

Es cierto que el mundo financiero es un ámbito fuertemente masculinizado y esto presenta un desafío mayor para nosotras las mujeres.

Desde la gestión de Fogaba, en articulación con las diversas áreas del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, trabajamos fuertemente para revertir las inequidades por cuestiones de género. Lo hacemos al establecer la paridad en los cargos jerárquicos a nivel gerencial y dentro de nuestro Directorio, como también al capacitar a todo nuestro personal en estos temas. Y también impulsamos algunas líneas espeçíficas pensadas para las mujeres.

Tratamos de tener coherencia entre lo que hacemos y lo que pensamos, y eso nos posiciona en otro lugar y nos fortalece para poder reconocer y combatir desde la gestión estas inequidades lamentablemente existentes.

Hoy se habla mucho de la inclusión financiera con enfoque de género. Desde tu experiencia de gestión, ¿qué herramientas concretas e incentivos reales necesitan las mujeres y los equipos diversos para consolidarse como líderes de proyectos productivos?

Creo que es necesario en primer lugar visibilizar y entender esta problemática. Sobre esto se ha avanzado muchísimo en los últimos años y aún tenemos un camino largo por recorrer. Por eso considero que es necesario formarse para concientizar y revertir viejas prácticas. También es necesario dar pasos concretos, estableciendo incentivos para que las mujeres puedan ser parte de las decisiones dentro de las entidades financieras.

Detrás de cada solicitud de aval hay familias, proyectos de vida y una gran inversión de esfuerzo. En contextos económicos tan desafiantes, ¿qué es lo que más te transmiten los pequeños y medianos empresarios cuando conversás con ellos sobre sus necesidades reales?

Sin duda que detrás de cada MiPyME hay historias, proyectos y sueños. Conocí cientos de historias de superación y resistencia del pequeño empresariado argentino. Desde que empezamos la gestión en Fogaba, nuestro Gobernador Axel Kicillof nos pidió que gestionemos desde un lugar de cercanía y presencia en todo el territorio de nuestra provincia. A lo largo de mi gestión pude visitar empresas en los 135 municipios de la Provincia de Buenos Aires, que es una provincia muy extensa y heterogénea y pude así conocer de primera mano les necesidades, los logros y los desafíos de las MiPyMEs en un contexto complejo.

Hoy las MiPyMEs de la provincia están atravesando un contexto muy difícil, de caída en los niveles de consumo, esto sumado a la apertura importadora y los crecientes costos operativos. Desde Fogaba venimos haciendo un gran esfuerzo por acompañar este momento con las herramientas que tenemos. Afortunadamente, nuestras MiPyMEs cuentan con una gran capacidad de resiliencia frente a la adversidad, pero creo que hoy es necesario poder generar a nivel nacional políticas más favorables para nuestro entramado productivo.

Para un pequeño comercio o un productor textil, el lenguaje de los bancos (tasas, carpetas, balances) puede sonar como un laberinto indescifrable. ¿Cómo hacen desde el sistema de garantías para ‘bajar a tierra’ el acceso al crédito y que los emprendedores no desistan antes de empezar?

Las instituciones de garantía, tenemos un fuerte rol de asesoramiento financiero. En nuestro caso como entidad pública, es una de nuestras prioridades, ya que no tenemos fin de lucro. Somos una verdadera herramienta de acceso al financiamiento para empresas que históricamente no pudieron acceder. Somos conscientes de que, para generar inclusión, necesitamos acompañar a cada MiPyME para que puedan encontrar la herramienta de financiamiento que mejor se adecúe a sus necesidades. En ese camino resulta clave la presencia y el vínculo con cada empresa para construir confianza.

Hoy en día la tecnología está en todos lados y las billeteras virtuales cambiaron todo. ¿Cómo se equilibra el uso de herramientas digitales rápidas con esa cercanía y el conocimiento directo del territorio que las PyMEs tanto valoran?

Sin duda que las herramientas digitales, el avance de la tecnología y de la inteligencia artificial están transformando el mundo tal y como lo entendíamos. En este sentido, creo que desde las instituciones de garantía, podemos aprovechar fuertemente estos avances para simplificar trámites burocráticos, automatizar tareas y de este modo optimizar tiempos operativos. Así lo venimos haciendo de hecho, y en esto REGAR viene jugando un rol clave como entidad de referencia para discutir cuestiones de innovación tecnológica.

También considero que lo que no podemos resignar es el vínculo con cada MiPyME. Debemos aprovechar la tecnología para estar más cerca, creo que si perdemos eso nos alejamos de nuestra verdadera función.

Para garantizar un crédito se necesitan dos partes: el fondo que avala y el banco que pone el dinero. ¿Cómo es el trabajo del día a día para convencer a la banca privada de que apueste por proyectos que quizás, a primera vista, les parecen muy riesgosos?

Las entidades monetizadoras son nuestras principales aliadas en esta tarea. Por eso es necesario también trabajar articuladamente con ellas y fortalecer la confianza, la cual necesariamente se construye con el tiempo y con la reputación.

Para las entidades bancarias, las entidades de garantía son muy importantes ya que tenemos mayor flexibilidad para poder abordar los análisis de riesgo. La presencia territorial nos aporta datos cualitativos que no siempre son tenidos en cuenta, nuestros análisis también apuntan a ponderar la rentabilidad futura de los proyectos de inversión, para abrir el espectro y no mirar sólo los estados contables pasados.

Muchas PyMEs le escapan al mercado de capitales o a herramientas como los cheques avalados por miedo a lo desconocido o por pensar que es solo para grandes empresas. ¿Qué le dirías a un productor o empresario que todavía no se anima a dar ese salto financiero?

Desde ya que es lógico que haya temor y desconfianza frente a lo desconocido. Por eso desde las entidades de garantía hacemos fuerte hincapié en el asesoramiento. En este sentido, lo que hacemos es demostrarles por qué este tipo de herramientas resultan convenientes para cubrir sus necesidades.

Hemos instrumentado desde Fogaba, en articulación con el Ministerio de Producción de la Provincia de Buenos Aires y el Consejo Federal de Inversiones, diversos esquemas de incentivo a través de tasas subsidiadas, para que las MiPyMEs se animen a operar en el mercado de capitales, y la experiencia nos muestra que luego de haber experimentado lo sencillo que es, lo vuelven a hacer de una manera cada vez más autónoma.

Cuando termine esta etapa en REGAR y en FOGABA, y mires hacia atrás en tu camino, ¿cuál es esa huella o legado que te gustaría haber dejado en la vida de las PyMEs de la región? ¿Cómo te imaginás el futuro del crédito para los pequeños productores?

A nivel nacional me gustaría dejar un sistema de garantías más robusto y federal, con fuerte presencia territorial en cada una de las provincias argentinas, para mitigar las asimetrías de acceso que tienen nuestras MiPyMEs en un país tan grande y diverso como el nuestro.

Argentina tiene un muy bajo nivel de crédito al sector MiPyME, incluso al sector privado en su conjunto. Esto nos pone en el desafío de trabajar articuladamente con todos los actores del sistema financiero, entidades de garantía, monetizadores, reguladores, hacedores de política pública en sus distintos niveles y también junto a las cámaras empresarias.

A nivel internacional, creo que es clave fortalecer las redes para compartir estrategias de trabajo, buenas prácticas y productos que logren innovar en materia de eficiencia y sustentabilidad.

La visión que proyecta Verónica demuestra que la inclusión financiera supera con creces el marco estricto de las planillas de cálculo o las tasas de interés. Frente a los vaivenes macroeconómicos regionales, las entidades de garantía ratifican su condición estratégica como política pública de Estado: transforman proyectos invisibles para la banca tradicional en historias de crecimiento concreto.

El liderazgo argentino en la Red Iberoamericana de Garantías se presenta, así, como una oportunidad histórica. No solo para exportar la experiencia territorial y federal acumulada en la gestión pública local, sino para impulsar una agenda iberoamericana donde la innovación digital, la equidad de género y la mirada humana sigan siendo los motores que mantengan vivas a las PyMEs de la región.

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