Cómo saber si un gatito es macho o hembra

Veterinarios explicaron la regla de los signos de puntuación y la distancia anatómica para identificar el género en felinos recién nacidos sin comprometer su bienestar.

Hay errores habituales al determinar el sexo de gatitos. Foto: Purina.

La identificación del sexo en felinos lactantes representó históricamente un reto diagnóstico debido a la similitud anatómica durante los primeros días de vida. Tanto tutores como profesionales de la medicina veterinaria enfrentaron dilemas al evaluar ejemplares de corta edad, ya que las estructuras genitales alcanzaron una diferenciación clara recién a partir de las 6 a 8 semanas.

Especialistas en salud animal detallaron las técnicas de observación visual y pautas de manejo seguro para determinar el género sin provocar estrés o hipotermia en los cachorros.

La regla visual de la anatomía felina

El método principal de evaluación física consistió en la inspección de la región perineal al levantar suavemente la cola del animal. Los expertos denominaron a esta técnica como la regla del signo de puntuación debido a las formas que componen las aberturas corporales de la mascota.

En las hembras, el orificio genital y el ano se ubicaron en extrema proximidad, separados por una distancia aproximada de 1 a 2 centímetros. Esta disposición gráfica semejó una ranura vertical o un signo de exclamación invertido, similar a la letra i.

Por el contrario, los machos presentaron una separación significativamente mayor entre el ano y la base del pene para permitir el posterior desarrollo del saco escrotal, una morfología que recordó a los dos puntos tipográficos. Asimismo, en ejemplares castrados la distancia anatómica se mantuvo constante, aunque el tejido testicular redujo su prominencia.

Protocolos de seguridad e indicadores genéticos

El procedimiento de inspección exigió un entorno térmico controlado. Los especialistas advirtieron que los cachorros no debieron separarse de la madre por un lapso superior a los 10 minutos para evitar hipotermia o alteraciones en el equilibrio psíquico del felino.

Además, la manipulación requirió acomodar al ejemplar sobre superficies suaves y evitar recostarlo boca arriba, una postura que incrementó la indefensión en el animal.

Paralelamente, la pigmentación del pelaje aportó datos genéticos de orientación. La presencia de la combinación tricolor calicó o carey —áreas negras y rojizas simultáneas— se vinculó directamente con la presencia del cromosoma X. Esta manifestación cromática perteneció casi de manera exclusiva a las hembras, salvo excepciones muy poco frecuentes como anomalías cromosómicas en machos.

Posteriormente, la llegada de la madurez sexual consolidó las diferencias físicas con una mayor masa muscular en machos y variaciones en la estructura craneal. El reconocimiento del sexo facilitó la toma de decisiones informadas para los programas de esterilización, nutrición y cuidados generales de la especie.

 

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